jueves, 12 de octubre de 2017

Informe de los pasajeros de las naves (cuento) - Martín Rabezzana


    Del vaticano se filtró el siguiente texto (del cual acá se presenta sólo un extracto) cuya autenticidad ha sido por diversos expertos acreditada.

   Acercándose la hora de mi muerte me veo en la necesidad de dar testimonio para la posteridad de un hecho cuyas causas verdaderas aun no recoge ningún libro.

   Primero se procedió a hacer subir al barco a los pobladores de las prisiones, es decir, a los delincuentes comunes; estos compusieron menos del 10 por ciento de los pasajeros de la nave; después se detuvo a aquellos cuyas ideas políticas eran molestas para las autoridades. Después se pasó a detener a aquellos cuyas ideas (religiosas o no) no eran políticas pero también molestaban a las autoridades. Después se detuvo a aquellos que pedían una rebaja de los impuestos. Después se detuvo a aquellos que protestaban por alguna injusticia. Después se detuvo a aquellos cuya inclinación sexual no era la aceptada socialmente. Después se detuvo a aquellos que vestían de forma extraña según los usos de la ciudad. Después se detuvo a quienes tenían problemas congénitos o adquiridos de movilidad. Después se detuvo a aquellos que con su (mala) presencia afeaban a la ciudad, es decir: gordos, mendigos, viejos y hasta jóvenes de pasar económico medio poco agraciados en su estética. Después se detuvo a quienes se dedicaban a las artes cuya temática no implicaba mayormente alabar al estado y a sus representantes, y finalmente los galenos aprovecharon el poder que el estado les confirió para hacer detener a aquellos por quienes sentían antipatía por motivos netamente personales; todas estas personas fueron subidas a una embarcación a fuerza de palos y una vez en la misma, fueron conducidas a alta mar, lugar en el cual el capitán junto al personal armado que lo acompañaba, procedió a destruir todo elemento que permitiera dirigir a la nave (timón, velas, etcétera); tras hacer esto, subieron a un bote que los acercó hasta otro barco que el estado había asignado para seguir a la embarcación en cuestión y en el mismo regresaron a tierra firme dejando a la deriva a la nave con la intención de que sus pasajeros murieran de hambre.
   Cabe destacar que si bien el motivo oficial del procedimiento de separación de la sociedad de personas para su posterior eliminación era su insanía psíquica, jamás se nos pidió que tuviéramos en cuenta el estado de su psiquis antes de ordenar sus detenciones, por lo que no hay constancia alguna de que siquiera una de las personas dejadas a la deriva en la popularmente llamada "nave de los locos", estuviera loca; así lo puedo asegurar yo, que fui uno de los galenos designados para la tarea mencionada que fue la primera pero no la última, ya que el procedimiento recién expuesto fue parte de toda una serie de otros procedimientos aun en marcha no sólo en este país, sino también en todo otro del que yo tenga conocimiento ya que el modelo se ha reproducido a escala internacional.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Una experiencia de ASMR (cuento) - Martín Rabezzana


ASMR: sensación de estremecimiento corporal
 experimentada generalmente al uno emocionarse


   El adolescente se encontraba en un bar viendo un video de un recital allá por los años 90, tiempos en que la limitada accesibilidad a lo artístico hacía al hecho de ver a un grupo en la pantalla casi tan emocionante como verlo y escucharlo en persona.
   Al videobar entró una chica de algunos años menos que él; tenía ropa humilde y era de piel y pelo oscuros; ofrecía esas lindas tarjetitas con mensajes positivos a cambio de monedas; se le acercó y le extendió una de ellas. Él la agarró, sacó del bolsillo un billete chico y se lo dio. Ella sonrió pero nada dijo por asumir que el alto volumen de la música haría a su palabra de agradecimiento inaudible, por lo que en expresión de gratitud, tras agarrar el billete que él le dio, lo tomó afectuosamente de una mano durante unos segundos y después se fue.
   Al vivir ese momento, así como también le ocurriría muchas veces al recordarlo, él experimentó lo que se conoce como ASMR; eventualmente ese recuerdo también le causaría culpa por pensar que debería haberle dado un billete más grande.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Tierra del Fuego porteña y su legado arácnido (cuento) - Martín Rabezzana


Acá estaba la Tierra del Fuego porteña
   En este texto les voy a revelar la verdadera causa (desconocida por la mayoría) de la demolición de un presidio y la de una plaga que aqueja en la actualidad sobretodo a un barrio de Buenos Aires y en menor medida, a otros del área; desde ya les adelanto que si no dan crédito a lo metafísico por asumir que lo existente es sólo aquello mensurable por los elementos científicos modernos (totalmente limitados e incapaces de abarcarlo todo), las explicaciones acá expuestas van a resultarles insatisfactorias y hasta absurdas, por lo que les aconsejo abandonar ya mismo esta lectura. A los demás, les aconsejo seguir leyendo.

   Desde fines del siglo diecinueve y hasta mediados del veinte, en el actualmente acomodado barrio porteño de Palermo existía una prisión llamada oficialmente Penitenciaría Nacional y popularmente: Tierra del Fuego por ser equiparada a la cárcel de la provincia homónima del sur del país, título que también se usó para denominar a sus alrededores en los que se instalaban muchos de sus ex reclusos, lo cual le daba al barrio una fama malísima; en 1962 la prisión fue demolida por motivos que la historia oficial no cuenta; la historia no oficial explica que las autoridades carcelarias y los funcionarios políticos relacionados con la cárcel eran continuamente atormentados por los espectros de los reclusos maltratados hasta la muerte en apremios ilegales así como los de aquellos ejecutados oficialmente cuando la pena de muerte era legal; para 1961 eran literalmente cientos los casos de funcionarios carcelarios y políticos que murieron por causas que fueron establecidas oficialmente como dudosas cuando la causa conocida y aceptada popularmente en el ámbito carcelario era el suicidio al que fueron inducidos por las almas en pena de los reclusos asesinados, pero esto al principio no fue aceptado por los investigadores asignados al caso, lo cual resultó en que ninguna medida se tomara y es así que los suicidios continuaron, pero cuando los mismos investigadores empezaron a sufrir en carne propia los mencionados fenómenos, no les quedó más que aceptar la condición auténtica de los mismos y se dispuso entonces la demolición de la cárcel cuyo objetivo era el de darle fin a lo que ya hasta los más fanáticos cientificistas habían definido como una maldición, y si bien desde dicha demolición la actividad paranormal relacionada con fantasmas en el barrio de Palermo y alrededores disminuyó, empezó paralelamente a aumentar el número de ciertos arácnidos, y es que, como sabrán aquellos que estén versados en temas metafísicos: cuando se destruye una construcción que alberga energía incorpórea atrapada en el bajo astral, la misma ingresa a este plano (para después dejarlo y retornar varias veces antes de finalmente elevarse) tomando la forma de especies consideradas por las personas como indeseables, es por eso que desde que la prisión del barrio de Palermo fue demolida, aumentó en el mismo la cantidad de escorpiones que no son otra cosa que la materialización de las almas que alguna vez constituyeron la población carcelaria brutalmente asesinada de la Tierra del Fuego porteña.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Por qué acceder al pacto ficcional (cuento) - Martín Rabezzana

   El escritor de reciente éxito no gustaba de los medios de prensa por considerar a sus empleados, operadores al servicio de intereses políticos y comerciales, por lo que había decidido no darle nunca una entrevista a periodistas de multimedios, pero sí había accedido a concederle una a un sitio de internet que, por carecer de toda pauta publicitaria, constituía un medio verdaderamente independiente.

   El entrevistador lo citó en un bar y tras saludarlo y pedir algunas bebidas, puso en marcha su grabador; le preguntó:
   -Según tu opinión, ¿cuál es la utilidad de la literatura? ¿Por qué hay que leer libros?
   -Porque para apreciar una cosa determinada es necesario experimentar su opuesto. Por ejemplo: necesitamos trabajar para apreciar del todo el descanso, necesitamos experimentar tristeza para apreciar del todo a la alegría y para apreciar del todo a la realidad, necesitamos ficción; de la misma a uno faltarle, es imposible que aprecie en su justa medida a la realidad; esto es algo sabido instintivamente por todas las personas en su primera etapa de vida, de ahí que los chicos le den tanta importancia a los juegos en que fingen ser lo que no son y estar donde no están; esa enorme importancia que los chicos le dan en su vida a las ficciones, lejos de llevarlos a despreciar a la realidad, los lleva a apreciarla y vivirla más intensamente, por eso lo que ocurre durante el corto período de la infancia es mucho más recordado por uno que lo que ocurre durante un período más largo de la edad adulta, y la particularidad que tiene la capacidad de apreciar a la ficción es que implica un aprecio mayor por lo positivo que por lo negativo, y no hay que caer en el error de llamar a esta capacidad, infantil, ya que la misma es parte de todo ser vivo a lo largo de todas sus edades, pero sucede que al crecer nos alejamos del instinto y eso resulta en que vayamos dejando de lado a los juegos y se da entonces una atrofia imaginativa por falta de ejercitación al igual que pasa a nivel muscular por el sedentarismo, pero al igual que ocurre con los músculos, la ejercitación fortalece a cualquier edad y se puede revertir así hasta la atrofia más severa… …Por todo lo dicho, si uno no se adentra en el micromundo que ofrecen las ficciones, ya sea como creador de las mismas o como espectador, le sobreviene una disminución en el aprecio de la realidad, es por eso que quienes consideran a las ficciones artísticas, intrascendentes, y por ese motivo (u otro) no les dan en su vida un lugar de gran importancia, cargan necesariamente con un malestar emocional profundo de causa por ellos desconocida… …Resumiendo: sin ficción no puede haber un justo aprecio por la realidad, por eso es importante adentrarse en la ficción a través de la literatura o de cualquier otra forma de arte; esa es la mayor utilidad que tiene la literatura.
   El entrevistador sonrió y asintió; después le hizo varias otras preguntas y se despidieron.
   Se subió al colectivo rumbo a su casa y durante el viaje escuchó la entrevista por él registrada; concluyó que en el mensaje del escritor estaba la clave del bienestar inalcanzado por la mayoría de la cual él mismo formaba parte, por lo que estaba ansioso por llegar a su casa, transcribir la entrevista y publicarla en su sitio; sin duda a otras personas le serían de utilidad los conceptos que para él habían sido revelatorios, pero ocurrió que cuando llegó a su casa y se sentó frente al teclado, encontró que la entrevista era inaudible; intentó varias veces hacer funcionar a su grabador pero era inútil; maldijo varias veces al aparato y tras un rato, se acostó;  minutos después, desde la cama y totalmente desganado, volvió a intentar hacer funcionar al grabador y lo logró; entonces de un salto se levantó y fue hasta la computadora para transcribir la entrevista pero al acercarse a la misma, el audio se desactivaba; no tardó en darse cuenta de que había una relación entre la cercanía de su computadora y el funcionamiento del grabador, por lo que probó usar la computadora de un familiar, pero pasaba lo mismo;… no entendió entonces qué ocurría y con esa intriga, se fue a dormir; se despertó a la madrugada y buscó en internet al escritor pero no encontró ninguno de sus sitios y no sólo eso, sino que tampoco parecía existir nadie con su nombre; quiso contactarlo por correo electrónico para contarle todo esto pero no pudo porque su dirección no figuraba más en sus contactos y hasta advirtió que ya no podía recordar siquiera su nombre;... podía perfectamente recordar la conversación que sostuvo con él pero por algún motivo, cuando trataba de acordarse de su imagen, no podía ya que ese lugar lo ocupaba en su memoria una figura difusa.
   Apagó la computadora, intentó de nuevo reproducir el audio y lo consiguió, entonces advirtió que en la voz ahora para él conocida del entrevistado, estaba la respuesta a toda la serie de acontecimientos misteriosos recientes: el escritor que había entrevistado aun no existía ya que era una proyección procedente del futuro de sí mismo.

jueves, 31 de agosto de 2017

El legítimo golpeador (cuento) - Martín Rabezzana


   La mina (alta fisura, alta choborra, joven y linda) se encontró en un local nocturno con un conocido (no tan joven ya; en la segunda juventud, pero bien mantenido por su afición a la comida saludable y al entrenamiento) que al compadecerse de su estado lamentable se ofreció (sin segundas intenciones) a llevarla a su casa. Ella aceptó y salieron; el panorama afuera presentaba a muchos jóvenes en el piso arruinados por los excesos; apestaban a alcohol, vómito, orina propia (y hasta ajena) y… bueno;… algunos/as estaban a medio vestir y por todo esto todos/as se encontraban en un estado autoinducido de gran vulnerabilidad, es por eso que ella tuvo suerte de encontrarlo ya que de no haberlo hecho podría haber terminado siendo una persona más en ese espectáculo innegablemente triste.
   Fueron en remís hasta el edificio donde ella vivía y subieron al cuarto piso; al bajar del ascensor vieron a un grandote que golpeaba una puerta e insultaba; los vecinos se quejaban de que la policía a la que habían llamado no llegaba; el tipo vio a la mujer en compañía de su conocido (amigo sería decir demasiado) y se le acercó entre puteadas dirigidas a ambos; el conocido de la mujer al ver al tipo acercársele no esperó que tuviera lugar la aparentemente inminente agresión y le dio un derechazo en la frente que lo hizo tambalear, irse hacia atrás y golpearse la cabeza contra la pared; el legítimo golpeador le dijo:
   -¡No la sigás, dejalo así y tomátelás!
   El tipo dudó unos segundos pero resolvió hacerle caso y se fue.
   Fue un nocaut de esos del noble boxeo amateur en que no se espera a que un pugilista esté totalmente conmocionado o destruido para detener la pelea; mejor así.
   Entraron al departamento y la mina se dirigió apuradamente al baño con la intención infructuosa de vomitar; al rato salió y tras entrar en su pieza, se desplomó en la cama; su conocido fue hasta la cocina y encontró una botella que le pareció reconocer; le sacó la tapa para poder percibir el aroma de su contenido y confirmó lo que sospechaba: era agua de mar que él mismo le había regalado meses antes; ella todavía no la había tomado; vertió un poco de la misma en un vaso y lo terminó llenando con agua común para que el gusto no fuera tan fuerte; después fue al lavadero y agarró un balde que llevó junto al vaso hasta la pieza de la mujer; extendiéndole la bebida, le dijo:
   -Tomá.
   Ella, que estaba acostada, se incorporó con dificultad y tomó un trago, después con expresión de asco dijo:
   -¿Qué es esto?
   -¡Agua de mar, boluda! ¿Qué va a ser?
   -¡Es horrible!
   -Sí, pero te va a limpiar por dentro, así que, preparate para vomitar.
   Le acercó el balde y la instó a tomar el resto del vaso, lo cual hizo. Al rato vomitó varios Fernets con Coca y comida no precisamente naturista, tras lo cual, conteniendo la respiración, su conocido llevó el balde al baño y apartando la vista lo vació en el inodoro, después volvió a la pieza; la mujer le dijo que no podía creer cuánto mejor estaba; a todo esto ya había pasado como una hora y media desde que habían llegado; él le preguntó:
   -¿Quién era el tipo al que golpeé?
   -Mi ex novio.
   -Ah… …Bueno;… yo ya me voy; ¿estás en condiciones de bajar a abrirme?
   -Sí, ya estoy re bien; gracias por todo.
   Él asintió; bajaron y se despidieron.

   Ya estaba amaneciendo cuando él salió y hacía frío; se puso la capucha de su campera y al ver su sombra en el piso, se detuvo y mientras la contemplaba, al mejor estilo de los boxeadores de antaño, lanzó una combinación de golpes al aire, después reanudó su marcha y recordando el suceso violento vivido pocas horas atrás, como chamuyándole a la luna, sonriendo dijo:
   -¡Como en mis mejores tiempos!

domingo, 30 de julio de 2017

Algo cercano a las lágrimas (cuento) - Martín Rabezzana

   Una noche del año 2006, en una de sus tantas caminatas de depresión y nihilismo, el joven se dirigió a un local nocturno; se acercó a la barra, pidió una bebida y se sentó, entonces se le acercó una alternadora y con una sonrisa le dijo:
   -Hola; ¿me invitás un whisky?
   -Sí -dijo él.
   El barman le sirvió a la mujer el consabido té frío que le cobraban al cliente como si fuera whisky del más costoso y ella con una seña lo invitó a dirigirse a una mesa; él agarró su vaso y la siguió; se sentaron y él jugó el juego de fingir que no sabía que ella era empleada del establecimiento y ella jugó a fingir que no sabía que él lo sabía, pero sólo por un rato, ya que tras un poco de conversación trivial, él le dijo:
   -En el tango aparecen mencionadas muchas veces las alternadoras, claro que son llamadas milonguitas… siempre son de origen humilde y llegan a trabajar al cabaret buscando a algún mishé que las lleve a conocer el sector vip de la sociedad (hoteles, restaurantes de lujo, etcétera), y lo llegan a conocer, pero sólo durante las noches ya que con el día vuelven a su vida de escasez material y dolor espiritual.
  Ella lo miró extrañada pero atentamente; él prosiguió:
  -Es como si el brillo de las milonguitas se pudiera percibir sólo de noche y por eso sus vidas de lujo concluyen con el día como si hubieran sido ilusorias y se inicia para ellas un período de gran tristeza que las hace volver a buscar esa vida lujosa anhelada siempre alcanzable sólo en la nocturnidad… …Como dice un vals: Las estrellas tienen que morir con los rayos del sol.
   Ella lo seguía mirando raro y tras unos segundos de silencio, le preguntó:
   -¿Cuántos años tenés?
   Él no respondió; ella prosiguió:
   -Sos joven, pero te gusta el tango.
   -¡Sí!; me costó que me gustara, porque al principio no me gustaba para nada, pero las letras me pudieron;… muchas veces me llevaron al frisson (hoy en día es llamado ASMR).
   -¿Qué es eso?
   -Es el efecto corporal que se da cuando algo te conmueve profundamente, generalmente algo artístico, una película o una canción y sentís una emoción que te estremece; es como un escalofrío que te recorre los hombros y la espalda;… es una sensación cercana a las lágrimas;… ¿lo sentiste alguna vez?
   Ella asintió; él dijo:
   -A mí me pasó mil veces escuchando tango.
   Tras un largo silencio, él le preguntó:
   -¿Con qué lo sentiste?
   Ella, que estaba esperando que él se lo preguntara, le respondió muy expansivamente demostrando así que la mujer que estaba debajo de ese personaje que para subsistir cada noche interpretaba, había emergido casi contra su voluntad ante la necesidad de contarle a otro cosas que la conmovían, y en ese momento que se extendió por un largo rato, ella le abrió su corazón ya que lo que tan sentidamente expresó, no estaba en el guión de su personaje interpretado.

   Tras el largo rato entre ellos de intercambio sentimental consistente en miradas y palabras bondadosas, se despidieron.

martes, 11 de julio de 2017

El tigre herido (cuento) - Martín Rabezzana



   Él era alguien cuya animosidad lo había llevado a tener conflictos con personas peligrosas; los mismos en algún momento excedieron el plano verbal y llegaron hasta el de la agresión física; dicha agresividad llegaría a un punto culminante el día en que recibió una carta manuscrita de un anciano que lo cruzó por la calle cuyas facciones le parecieron conocidas; le pidió insistentemente que la leyera y después se fue; la misma decía lo siguiente:

   "Te ruego que le prestes atención a esta carta cuya letra ya reconociste.

   Podemos decir que aceptamos la validez de todos los puntos de vista y que, por consiguiente, todo es subjetivo, pero el hecho de que tras decir esto sigamos discutiendo de cosa cualquiera, demuestra que no lo aceptamos en absoluto ya que cuando uno realmente acepta que no hay verdad sino verdades, depone toda actitud defensiva y ofensiva, pero lamentablemente, como ya dije, no lo aceptamos… seguimos sosteniendo la validez, sino única, MAYOR de nuestras convicciones sin advertir muchas veces que en el proceso nos autodestruimos por dentro, y esa lucha destructiva interna se materializa en los conflictos que tenemos con los demás, estén presentes o no (ya que discutimos y peleamos con ellos aún en el pensamiento), y lo que denota la voluntad de querer conflictos con los demás son los pensamientos negativos hacia ellos; si uno le dedica más tiempo a hablar o a pensar mal de otros que bien, es porque quiere conflictos con ellos, y la base del querer conflictos con los demás es la existencia de conflictos con la propia persona;… el estar en guerra con uno mismo es lo que precede al estarlo con otros porque uno expande lo que tiene en su interior. Esto ocurre para bien tanto como para mal, y a diferencia de lo que alguien lleno de odio siente, el que más logra herir al otro es quien más pierde porque su estado de guerra consigo mismo no se habrá resuelto y tras un tiempo habrá aumentado ya que eso es lo que ocurre cuando uno descarga su furia en el otro al igual que sucede con el ejercicio; durante el ejercicio físico uno descarga energía, pero al descansar la misma vuelve y aumenta, por lo que la siguiente vez que haga lo mismo será con mayor facilidad por su fuerza haber aumentado; igual ocurre con la energía furiosa que se materializa en las acciones contra los demás: en un principio constituyen una descarga de furia pero a la larga, la recargan, y tal búsqueda de descarga termina SIEMPRE en algo lesivo para uno mismo, de ahí lo lógico y aplicable a este caso de la frase de Antonio Porchia: "Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas".
   Hay un tango que dice: "esa bronca que nos une con cualquiera", y he aquí la causa de la tendencia a denostar a los demás y buscar así contagiar a otros del propio odio en contra de alguien: el querer lograr comunión con los demás por sentirse solo, ya que al buscar que los demás compartan el propio odio en contra de otro, se intenta lograr cercanía con ellos y se la logra, pero no es la pretendida, ya que la acción contra un enemigo común te hace ganar cómplices, pero no amigos; alguien que realmente sea tu amigo va a querer tu bien y por eso intentará disuadirte de toda acción que te sea negativa como lo es toda búsqueda de enemistad y castigo hacia otros; cuando entendés esto te das cuenta de que tu intento por ese lado de superar la soledad, es infructuoso, y el resultado es que estás más solo que antes… sabé que hay otras formas de lograr comunión con los demás.

   Ahora te digo lo más importante: no vayas al encuentro pactado para hoy, si lo hacés, te vas a arrepentir toda tu vida, lo sé porque YO SOY VOS; logré viajar en el tiempo para darte esta carta intentando disuadirte de lo que vas a hacer; ya reconociste tu propia letra en el papel y si tenés alguna duda de que esto lo escribís vos mismo en el futuro, buscá ya mismo al perito calígrafo que vive al lado de tu casa y pedile que compare esta carta con tu letra y determine si son de la misma persona;… …Yo soy vos en el futuro y por eso sé que lo de hoy va a constituir el mayor error de tu vida del cual te vas a arrepentir siempre…
   Tenés la oportunidad de ser la persona que querés ser y dejar de ser la que ahora sos; la furia te ha poseído y llegaste al punto de creer que la misma sos vos, cuando en realidad tu verdadera persona está debajo de ella.
   Lo que hagas o no hagas hoy, va a determinar el resto de tu vida;… todavía estás a tiempo de evitar la tragedia.

   Hay frases que valen más que mil imágenes y que mil palabras, una de ellas ya te la presenté, ahora te dejo otra; es del maestro Funakoshi, y con ella me despido: "Cuando dos tigres se enfrentan, uno muere, el otro queda gravemente herido".

23 de enero de 2051."

   El joven del año 2003 estaba sorprendido y dubitativo respecto a quién sería el autor de la carta; no se decidió inmediatamente a buscar al perito calígrafo que vivía al lado de su casa como se lo había pedido quien fuera que hubiera escrito el texto, pero tras un rato se decidió y lo fue a buscar; golpeó a su puerta y le pidió que examinara la carta en cuestión, un texto que él mismo acababa de escribir, y determinara si la grafía de uno y otro texto eran de la misma persona; el calígrafo primero se negó aduciendo que no estaba en horario laboral pero ante el temor por la insistencia agresiva del joven, accedió a examinar los textos, tras lo cual dijo:
   -Sí; las dos grafías coinciden; son de la misma persona.
   Entonces el joven sintió que algo se rompía en su interior y era la persona que hasta entonces había sido, y la conclusión de su actual vida implicaba el comienzo de otra nueva;… nada de esto lo racionalizó en el momento pero sí asimiló emocionalmente que alguien nuevo nacía con la muerte que se sucedía de la persona que entonces era; por la emoción que eso implicaba, no pudo decir nada, simplemente se puso a llorar.

lunes, 26 de junio de 2017

La única diversión de los fracasados (cuento) - Martín Rabezzana

   Un grupo de individuos participaba de una reunión que habitualmente hacían en un bar; uno de sus participantes expuso una conducta errada del mismo y otro de ellos dijo:
   -Y sí… nos la pasamos criticando, hablando mal de los demás; estamos pendientes del error ajeno para remarcarlo con palabras hirientes y así sentirnos virtuosos, superiores y justicieros, y no te niego que hemos llegado al punto en que casi no hacemos otra cosa, pero hay algo que vos no tenés en cuenta al hacernos notar lo vicioso de nuestra profunda y sostenida maledicencia, y es algo que nos justifica totalmente.
   El individuo miró con desgano a su interlocutor y dijo:
   -¿Qué es?
   -Y… el hecho de que somos unos fracasados de mierda y por eso nuestra única diversión posible consiste en defenestrar moralmente a los demás.
    Ante tal declaración, se hizo en el grupo un solemne silencio y se generalizó una leve expresión de sorpresa ya que la honestidad autoacusatoria de lo dicho es inusitada en alguien que hace de la crítica a los demás, un modo de vida.
   Ninguno consideró siquiera objetar lo expuesto por evidentemente aceptarlo como una verdad incuestionable, por lo que el silencio se prolongó por varios segundos, tras lo cual, los asistentes a la reunión retomaron su acostumbrada conversación atestada de cobardes reprobaciones morales, descalificaciones e insultos a personas ausentes.

jueves, 8 de junio de 2017

En la placita de por ahí (cuento) - Martín Rabezzana


   En una placita de por ahí, la mina le pasó un mate y él lo tomó, tras lo cual, con claridad y firmeza en la voz, sentenció:
   -El grado de éxito y de fracaso de una persona se puede medir en base a la cantidad de anécdotas vividas que tenga dignas de ser contadas en una reunión.
   Ella lo miró unos segundos en silencio y después le dijo:
   -Tiene sentido, pero me habías dicho que el grado de éxito y de fracaso de una persona se puede medir en base a la frecuencia con que se queja… entonces; ¿cómo es?
   Él la miró y se dio cuenta de que tal concepto que había olvidado también era sensato; le dijo:
   -Ah, ssssseee;… me parece que esto último lo tengo que modificar…. Ahora me parece que lo que se puede medir en base a la frecuencia con que uno se queja es el grado de bienestar y de malestar que experimenta, ya que el éxito personal, para mí va por el lado de "vivir" en el sentido no literal, y cosa tal implica pasar por cosas buenas y malas ya que las malas experiencias también forman parte de una vida bien vivida, y una vida exitosa es una vida bien vivida.
   ¡La puta madre! ¡Tenía respuesta para todo! Pero… ¿de qué carajo le servía? No lo ayudaba en nada a tener una vida bien vivida, de hecho, hacía ya mucho había advertido que el desarrollo intelectual que se sucede con la formación cultural no sólo no mejora la calidad humana y que hasta la empeora, sino además que los grandes razonamientos intelectuales proceden del fracaso del no vivir, y esto no todos lo advierten ya que es común que haya quienes se jacten de su intelecto y menosprecien a quienes son supuestamente subdesarrollados en ese aspecto sin darse cuenta de que al hacer eso están exponiendo una pobreza de vivencias que los muestra como personas fracasadas, y alguien que en su vida fracasa, ¿de quién se puede burlar?...  Vanagloriarse de haber leído en vez de hacerlo por haber vivido, es ridículo, y esto es común que lo hagan quienes se consideran intelectuales… ...Por lo ya expuesto digo que los intelectuales, salvo casos excepcionales, son personas fracasadas, por lo que jactarse de ser intelectual es básicamente jactarse de ser un forro.
   El silencio es lo que siguió y su conciencia de que todos esos razonamientos intelectuales eran inútiles y lo mejor era suspenderlos.

   Se sirvió otro mate y lo tomó, después, en silencio saludó a la mujer con la mano y ella respondió de igual forma, tras lo cual, se levantó y se fue de la placita.

lunes, 5 de junio de 2017

La residencia de artistas (cuento) - Martín Rabezzana


   La acomodada mujer de cierta edad lo vio y se asustó, lo cual lo hizo sentirse muy mal ya que es humillante causar miedo cuando no se lo pretende, y por eso, y viendo la vestimenta cara que la mujer tenía, pensó que sería soberbia, lo cual habitualmente uno piensa del otro cuando por el otro se siente menospreciado, pero si uno hace una pausa, busca reflexionar y tener una visión global de este tema, puede llegar a concluir que lo que lo lleva a uno a atribuirle al otro una creencia de superioridad, es el propio sentir de inferioridad, de lo cual el otro a veces participa pero nunca es causante, y el miedo que la mujer sentía de alguien de apariencia marginal como él, no era causado por la soberbia sino por el desconocimiento, y ante alguien carente de algo, ya sea en lo material o en lo que a conocimiento refiere, más que resentirse, lo lógico y sensato es compadecerse.
   Hay un mudo (Gonzalo Giles) que tiene un programa de radio en el que se expresa con palabras amplificadas desde su teléfono que tiene tatuada una frase con la que él se habría sentido identificado en ese momento; es más o menos así: "a los que se burlan y a los que me tienen miedo: no saben quién soy".

   Al rato, mientras ella esperaba vaya uno a saber qué o a quién (ya que estaban en una estación de subte y al subte ella no lo esperaba), lo vio darle una limosna a una persona necesitada, entonces su mirada temerosa hacia él desapareció y tristemente sonrió; después se le acercó y le extendió un librito; él sonrió y dijo:
   -Gracias. –Miró el libro y dijo: -¡Ah! ¡Le voci sacre del maestro!
   -¿Hablás italiano? –dijo sorprendida, ya que con esa caripela y la pilcha que tenía (era casi una postal del año 2001 recién concluido), ella no habría dado ni dos mangos porque hablara bien siquiera castellano.
   -¿Y francés?
   -Un petit peu (un poquito);… …Dicono sia un capolavoro; la ringrazio (dicen que es una obra maestra; le agradezco).
   Mientras esperaban, él le expuso sus conceptos sobre lo inexistente del bien y el mal, sobre la necesidad del sentir de igualdad para que exista la paz, a lo cual, según él, el amor se opone ya que siendo mayor el valor que uno le da a aquellos por quienes lo siente, el sentir de igualdad hacia los seres queda anulado, y otras ideas; estos conceptos de carácter filosófico que para él mismo serían años más tarde carentes de toda importancia, a ella parecieron interesarle mucho, por lo que le sugirió:
   -Tendrías que escribir un libro con todo eso.
   -Es lo que estoy haciendo.
   -Ah. ¿Sos escritor?
   Él sonrió ligeramente en silencio.
   Hablaron unos minutos más y tras él decirle que estaba pasando por dificultades económicas y no tendría pronto ni dónde vivir, ella anotó en una agenda dos direcciones, arrancó la hoja y se la dio; le dijo:
   -Si necesitás dónde vivir, acá podés quedarte un tiempo gratis; son residencias de artistas; elegí la que quieras y usá la estadía para terminar tu libro.
   -Él miró el papelito con cierta desconfianza y le preguntó señalando una de las direcciones que no era la del norte del gran Buenos Aires:
   -¿Esta dirección es del sur?
   Ella asintió.
   Él dijo:
   -Yo iba a un club cerca de ahí cuando era chico… -y en tono melancólico agregó: -me acuerdo de las piedras chiquitas en la extensa entrada, de cómo crujían al pisarlas y me acuerdo de que al tratar de conciliar el sueño me venían a la mente dunas de arena y de esas piedras… una imagen muy agradable… Siempre me pregunté cómo serían esos predios cerrados que hay por ahí… el colegio pupilo (el St. George), los hosteles… pero a mí ni me dejarían entrar.
   Ella dijo:
   -Decime tu nombre y aviso que te dejen entrar.
   Él la miró sin dudar de que fuera verdad lo que le decía, pero como si temiera romper el "hechizo" con preguntas sobre el tema, nada le preguntó y tan solo le dijo:
   -Gracias.
   Eligió la residencia del sur, le dejó anotado su nombre, después se despidieron y él se fue.
   Nunca volvería a verla.

   Tras unos días él se dirigió al lugar; se identificó y le abrieron el portón; entró y vio un predio enorme, verde, hermoso; después una empleada lo condujo hasta la casa en que se alojaría; era una mansión poblada de gente mayormente joven; la vivienda era tan grande que un par de cuartos eran equivalentes en tamaño a una casa normal entera; la empleada lo condujo hasta la habitación que le tenían reservada en una planta superior y le dijo:
   -Te quedás tres meses, ¿no? Hasta ahí es sin cargo para vos; es lo que me informaron.
   -Eeehhh… sí.
   -Bueno, en un rato se sirve la cena, así que preparate para bajar.
   -Bueno.
   Dejó su mochila llena de ropa sobre la cama y al rato se dirigió al comedor; una vez en la mesa entró en conversación con los demás residentes; eran todos artistas de algo, locales y extranjeros; uno le preguntó:
   -¿Cuánto te cobra la vieja por quedarte?
   Rápidamente se le ocurrió decir:
   -Un poquito.
   No quiso revelar que estaba ahí sin pagar porque presentía que los demás habían pagado, lo cual después confirmó al hablar con otros residentes, ya que el lugar era una residencia que la mujer de edad le alquilaba a artistas a módico precio en pos de promover la creación de arte; entonces entendió que la mujer en cuestión era una especie de Victoria Ocampo moderna y que él había recibido, aunque no fuera oficial, una beca.
   Si bien la ciudadela daba como para no salir nunca, la vida seguía pasando por el exterior durante el día, y, la noche, era el momento para volver.

   Una noche una chica se le acercó después de comer y le dijo:
   -Quienes idealizan a los artistas se decepcionarían si nos conocieran, incluso los mismos artistas.
   -¿Por qué?
   -Porque somos normales… …Una vez leí una nota a un músico que dijo que el artista es artista sólo cuando crea arte, el resto del tiempo es como cualquier otra persona, y es verdad, por eso debe ser decepcionante conocernos para quienes nos idealizan pensando que tenemos una forma especial de ver y sentir las cosas, y por eso muchos artistas hacen un personaje de sí mismos en sus vidas personales: para no decepcionar con su normalidad.
   Él, sonriendo le dijo:
   -A mí me gusta la normalidad.
   Ella dijo:
   -¿En serio?
   -Sí; me refiero a lo sencillo y positivo de la cotidianeidad.
   Ella lo pensó un poco y sonriendo dijo:
   -A mí también.

   Pasaron los días, las semanas y los meses que se compusieron de momentos que no voy a describir, y cuando hubieron pasado tres meses, el escritor se fue del lugar y a los pocos días intentó buscar a la mujer que le había dado la "beca" para agradecerle; llamó a sus antiguos coresidentes pero ninguno sabía dónde encontrarla; volvió a la residencia de artistas y preguntó por ella; le dieron una dirección del norte del gran Buenos Aires (San Isidro) donde podría encontrarla; fue a buscarla pero al preguntar por la mujer, quienes habían escuchado de ella decían que había habido una persona que correspondía a la descripción que él les dio, pero que hacía mucho que…
   Volvió a la estación de subte donde la había conocido esperando encontrarla; esperó varias horas pero ella nunca apareció. Entonces entendió que la mujer que le había dado la "beca" era la mismísima Victoria Ocampo que se había materializado para ayudarlo porque su pasión por el arte la había llevado en vida a alentar su creación, y aún tras morir dicha necesidad siguió existiendo en su espíritu, lo cual la hizo necesitar de volver de… bueno;… en realidad esto último es mentira.

   A pesar de su falta de reconocimiento y éxito comercial, no creo que en lo artístico el escritor la haya decepcionado.

viernes, 5 de mayo de 2017

El linyera tenía razón (cuento) - Martín Rabezzana

   Hasta los años sesenta, en temporada de verano eran muchos los colectivos que transportaban gente desde lo que hoy llamamos Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia el sur del Gran Buenos Aires durante los fines de semana; el objetivo era bañarse en el Río de la Plata cuyas costas habían visto desembarcar a los ingleses en el siglo diecinueve en sus infructuosos intentos de conquistar el país; en el siglo veinte dichas costas eran balnearios en que el microturismo interno abundaba y abundaban en el mismo, los bares, restaurantes y los vendedores ambulantes de refrigerios así como los espectáculos musicales, teatrales y cinematográficos, ya que hasta pantallas de cine se desplegaban en el balneario; hoy en día cuando los ancianos le cuentan todo esto a las nuevas generaciones, la pregunta general suele ser: "¿en serio?", y el descreimiento es comprensible dado que la contaminación del río hizo que después de los sesenta no fuera más apto para bañarse, lo cual resultó en que el turismo decreciera en más del noventa por ciento decreciendo paralelamente la economía de un lugar hasta entonces, próspero; la clase media alta que componía la zona del río se desplazó un par de kilómetros río afuera, de ahí que la parte alta camino al mismo sea pudiente y la zona ribereña sea marginal, lo cual crea un contraste infaltable en todo buen lugar, aunque la necedad a algunos les impida reconocerlo.

   Una tarde de la primera década del siglo veintiuno me los encontré durante una de mis largas caminatas; yo iba por la zona pudiente de la ciudad previa a la bajada en dirección al río; eran dos chicas y dos chicos de unos veinti algo; estaban vestidos con ropa algo anticuada y miraban sorprendidos a los autos y las casas a su alrededor; uno de ellos me preguntó:
   -Disculpame flaco, ¿no sabés dónde está la parada del colectivo que va para capital? No te digo un colectivo común, el de los turistas.
   Me sorprendí y le respondí:
   -No -y una de las chicas me dijo:
   -Lo que pasa es que en el río nos alejamos del grupo y parece que el colectivo en que vinimos se fue sin nosotros.
    La otra chica dijo:
   -Tendremos que volver a capital en tranvía.
   Por algún motivo no lo tomé en chiste, por lo que quise explicarles:
   -Las vías, como pueden ver, todavía están, pero el tranvía… -entonces me detuve; inmediatamente recordé que en los años noventa un linyera se me acercó mientras esperaba el tren y me dijo que en la zona alta de la ciudad, camino al río, cada tres años se abre un portal de tiempo que puede ser traspasado por aquellos cuyo sentir es el de estar en una época equivocada; yo asentí de forma condescendiente por compadecerme de lo que asumí que era un desvarío alcohólico, pero al ver a esos jóvenes sentí que lo que me había dicho podría ser cierto; proseguí diciéndoles lo siguiente:
   -El tranvía en cualquier momento pasa, así que, espérenlo acá. ¿Necesitan monedas?
   -No, gracias, tenemos -me dijo sonriendo una de las chicas. Después, ella y los demás se despidieron.
   -Chau.
   -Chau -les respondí y me fui.

   Al llegar a la esquina me escondí tras un árbol y los espié; se habían sentado en el cordón de la vereda y esperaban; tras unos cinco minutos el tranvía apareció de la nada y subieron; yo, que ya no dudaba de que fueran viajeros del tiempo, corrí hacia el tranvía con la intención de subirme y emigrar de esta época; no estaba lejos y creí poder alcanzarlo, pero esta vez, no sé por qué, sentí a las piernas pesadas como ocurre en los sueños al intentar escapar de algo (aunque esto no fuera un sueño), por lo que por más que corrí, no alcancé al tranvía que se fue sin mí;… …Maldije a mi suerte varias veces, después me calmé, me acuclillé para recuperar fuerzas y dije a media voz:
   -¡En tres años vuelvo!

domingo, 2 de abril de 2017

Para que el sueño no se repita (cuento) - Martín Rabezzana



   -Tengo desde hace mucho tiempo un sueño recurrente y no sé por qué; voy a encontrarme con una amiga que conozco desde la primaria (mi mejor amiga), estoy en el colectivo rumbo a su casa y miro por la ventanilla la calle, los negocios, las plazas y estoy contenta porque voy a reencontrarme con ella tras un largo viaje que hizo que la tuvo lejos mucho tiempo; cuando estoy por llegar y me levanto para bajarme, me despierto; nunca me reencuentro con ella en el sueño, y cuando me despierto me siento terriblemente mal. Al rato se me pasa, pero esos minutos tras despertarme son de profunda angustia.
   Su amigo le preguntó:
   -¿Desde cuándo soñás lo mismo?
   -Desde que murió.
   Tras unos segundos de silencio, su amigo le dijo lo siguiente:
   -Al morir el cuerpo, la conciencia que lo habitaba cambia de dimensión y nada de trágico tiene esto, por más que nuestra incomprensión del tema nos lleve a creer que alguien es compadecible por morirse, ya que en realidad el cambio dimensional que hace la energía vital es apacible, salvo cuando algo la retiene porque esa retención le dificulta el avance hacia otro nivel… A veces es la misma alma la que se lo dificulta al no querer soltar lo que tuvo en el mundo material, y otras, ese no querer soltar procede de los materialmente vivos que, sin querer, perjudican al alma por, como ya dije, dificultarle avanzar… …El que sueñes seguido con un reencuentro frustrado con ella significa que no la soltaste. No aceptaste emocionalmente su muerte y tu subconsciente te está mostrando que el reencuentro no es posible porque tu amiga ya no está acá;… tenés que dejar de soñar con ese reencuentro ya que eso te impide recordarla con alegría además de que, como ya dije, le causás malestar a su energía vital incorpórea al dificultarle seguir adelante.
   Ella lo miró entre esperanzada y triste y le dijo:
   -Pero, ¿cómo hago para dejar de soñar algo a voluntad?
   -Escribile una carta agradeciéndole por todo lo bueno que te dio su presencia en tu vida y no pongas nada triste; nada de “te extraño”, ni cosas semejantes; no expreses ningún deseo de hacer volver el tiempo atrás y reencontrarla; expresale sólo cosas positivas, deseale éxito en su camino y no te dirijas a ella como si hubiera muerto, sino como si se hubiera ido a otro país, ya que en realidad, eso es morir; no hace falta que sea una carta larga; algo sencillo y breve basta mientras sea sentido; ella donde está la va a leer, y si no podés escribirla sin llorar, rompé el papel y volvé a empezar las veces que te sea necesario para lograr escribir sin lágrimas (aunque una lágrima chiquita esté permitida); una vez terminada la carta, ponela bajo tu almohada; al otro día vas a despertarte con bienestar por haberla dejado ir, permitiéndole así seguir su camino de evolución espiritual y vas a poder recordarla con alegría; después de eso el sueño no se va a repetir (si se repite, volvé a intentarlo, pero no se va a repetir), y la carta, al otro día desechala; no te inhibas en ponerla en la basura ya que las palabras ya habrán llegado hasta ella y permanecerán en su conciencia para siempre haciendo innecesario que vos la conserves.
   La mujer asintió en silencio y esa noche, tras varios intentos, logro escribir la carta sin llorar, la puso bajo su almohada y al día siguiente se despertó sintiéndose bien; el sueño nunca más se repitió.

miércoles, 8 de marzo de 2017

El ser alado de San Pedro (cuento) - Martín Rabezzana

   Una madrugada del año 2014, dos parejas amigas se dirigieron a una laguna de la ciudad de San Pedro para contemplar el amanecer; faltaba casi una hora para que el sol saliera cuando llegaron; estacionaron la camioneta y bajaron; el frío era agradable y hacía a la infusión que compartían (mate) muy valorada; tras decenas de minutos uno de los varones se alejó de los demás y se acercó a la parte más elevada de los alrededores de la laguna, entonces divisó a lo lejos una especie de pájaro negro que se acercaba a la misma; cuanto más se acercaba, más se advertía lo extraño que era, por lo que llamó a su novia y amigos.
   -¡Che! ¡Vengan rápido!
   No estando seguro de que hubieran oído, insistió:
   -¡Vengan a ver esto! ¡Apúrensé!
   La novia de su amigo se acercó.
   -¿Qué pasa?
   -¡Mirá ese pájaro!
   El ser alado ya estaba a una distancia no muy lejana de ellos, entonces pudieron darse cuenta de que no era lo que parecía ser visto de lejos; sus alas negras se batían en el aire y poco antes de descender a orillas de la laguna, dejaron de agitarse y planearon. En ese planeo los dos espectadores pudieron apreciarlas en su verdadera y majestuosa dimensión; la mujer dijo:
   -No es un pájaro.
   El ser alado se acuclilló en una orilla como si buscara recuperar fuerzas; tras más o menos un minuto en que el hombre y la mujer, sumidos en una total sorpresa, lo miraron en silencio, el ser alado dirigió su mirada a ellos; lo más luminoso que había en él estaba en el brillo de sus ojos que, dirigidos hacia los espectadores, causaron miedo en ambos, lo cual llevó a la mujer a tomar la mano del hombre, entonces el miedo disminuyó y sintieron que los unía poderosamente algo que ya no era el temor; así permanecieron un rato; el miedo que habían sentido era infundado ya que el ser alado ningún daño iba a hacerles.
   Poco después, el ser se levantó, abrió sus alas, las agitó y se elevó; una vez que hubo llegado muy alto, se dirigió a media velocidad unos cien metros hacia el sur de la laguna como para tomar impulso, hizo una breve pausa y se fue a gran velocidad en dirección opuesta a la anterior exponiendo sus enormes y hermosas alas negras relucientes como el petróleo.
   El episodio duró unos tres minutos; en ese momento se acercaron los dos miembros restantes del grupo y la mujer le soltó la mano al hombre.
   El novio de la mujer, al acercarse, dijo:
   -¿Qué pasa? ¿Qué querías que viéramos?
   Él no respondió, la que respondería sería ella, pero en vez de contarles lo que habían visto, en parte por sentir que ellos no les creerían y en parte por sentir que al revelar su experiencia habría indirectamente revelado el lazo sentimental que se había creado durante el curso del acontecimiento, dijo:
   -Es que había una bandada de pájaros muy lindos; se la perdieron, pero bueh; ya pasará otra.
   El otro testigo del acontecimiento tampoco reveló nada y al rato llegó el sol cuya salida habían ido a ver.

   Como a las siete y media de esa mañana fueron a una cafetería a desayunar, y tras comentarle a la camarera que habían estado en la laguna, ella les dijo:
   -¿Y? ¿Lo vieron?
   -¿A quién? -dijo la mujer del grupo que no había presenciado el suceso.
   -Al ser alado; pensé que habían venido a verlo porque cada vez más gente viene por eso… es que hay una leyenda reciente en San Pedro sobre un ser alado que aparece de noche en la laguna; dicen que parece un pájaro negro enorme que sería el alma en pena de una persona que se suicidó por desamor ahogándose en sus aguas… se dice que vuelve para ayudar a las personas a encontrar el amor… ¡Pero claro! Es una leyenda; yo no creo mucho pero hay gente de mi confianza que dice haberlo visto, eso te hace dudar.
   Se miraron entre todos y el varón del grupo que no asistió al avistamiento del ser alado dijo sonriendo:
   -No. No vimos nada; ¡lástima! Habría estado bueno ver algo así; por ahí la próxima.
   La mujer y el hombre que habían visto al ser alado se miraron y sintieron una complicidad propia de la infidelidad, pero… ¡no habían hecho nada ni lo harían en esta vida!, por lo que la infidelidad había sido y seguiría siendo nula, sin embargo, en esos tres minutos que duró la contemplación por ellos compartida del ser alado, se había creado entre los dos un lazo sentimental cuya materialización habría de sucederse en el curso de futuras vidas.

miércoles, 15 de febrero de 2017

El dolor no nos sigue… (cuento) - Martín Rabezzana


   -¿No te gustaría ir al Caribe? Yo tengo el sueño de ir… debe estar buenísimo; también sueño con ir a la India, a Japón… ¡bah! Sueño con viajar en realidad, y a muchos lugares… …Para mí que es mentira eso de que el bienestar y el malestar los lleva uno consigo y el lugar en que esté no los determina… yo creo que mi felicidad no puede estar acá, yo siento que está esperándome en uno de esos lugares hermosos lejanos y cuando junte plata, hacia ellos voy a ir y la voy a alcanzar… …¿No te pasa igual?
   Su familiar lo miró con expresión de desacuerdo y dijo:
   -A mí no me interesa ir a ninguna parte más que de turista, y en lo referente a la felicidad… Pensá: una película puede tener un hermoso set de filmación, hermosos intérpretes, pero si bien al principio esas cosas bastan para generar interés, con el pasar de los minutos lo que determina si la película es buena o mala, es el guión; si el guión es malo, ninguna de esas cosas hermosas la salva. Con la vida pasa igual; el lugar en que vivas puede ser hermoso pero es solamente el "set de filmación" en que se desarrolla tu "película" (tu vida). El guión lo componen tus relaciones sentimentales, de amistad, laborales y la relación que tengas con tu propia persona; si ninguna de esas cosas es satisfactoria, tu “película” (tu vida) no puede ser buena por “set de filmación” hermoso en que se desarrolle, y también pasa al revés; si dichas relaciones son buenas, tu “película” va a ser buena aunque el “set de filmación” no sea muy lindo… Si sos buen guionista de tu vida, la misma va a ser buena independientemente de dónde sea que se desarrolle, y si no lo sos, va a ser mala se ambiente donde se ambiente... …La verdad es que se puede ser feliz o infeliz en cualquier parte.
   El aspirante a viajero lo miró con una sonrisa irónica expresando así que no estaba en absoluto convencido de los fundamentos que acababa de escuchar, por lo que dijo:
   -¡Dale, che!... Para mí que querés creer eso porque no tenés un mango para ir a ningún lado, ¡que si lo tuvieras, te rajarías de acá ahora mismo!
   Su familiar lo miró unos segundos en silencio, asintió, y lejos de discutirle, cedió.
  -Puede ser… no soy el dueño de la verdad; tal vez tu felicidad sí esté en un lugar lejano y al concretar tu viaje soñado por el mundo, la encuentres, y tal vez se aplique lo mismo a mí; tal vez nuestro malestar esté acá y al alejarnos el mismo quede atrás… …Ssseeee… por ahí se equivocó el escritor Antonio Porchia cuando sentenció: “El dolor no nos sigue: camina adelante”.
   El aspirante a viajero se sorprendió ya que se esperaba que su familiar le discutiera sus conceptos y no que le terminara dando la razón, sin embargo, esto último ocurrió.

   Pasaron los años y el aspirante a viajero juntó plata (laburando de cualquier cosa) y se fue lejos; dejó de ser un aspirante a viajero y se convirtió en un viajero consumado; tras pocos años su vida trashumante contaba con más viajes que la de un tenista.
   Un día llamó desde un país lejano al familiar con quien tuvo la conversación recién expuesta.
   -¡Hola! Habla “ “.
   -¡Uuhhh! ¿Qué hacé’? (más todo lo que se dice en estos casos) -y tras algunos minutos de conversación alegre en que el viajero parecía ser poseedor de un gran bienestar, su familiar le dijo:
   -¿Sabés qué? ¡Te re envidio, chabón! A mí me encantaría viajar a todas partes como vos; era verdad eso de que por no tener los medios para irme me quería convencer a mí mismo de que el bienestar es independiente del lugar en que se esté, vos con tu experiencia lo confirmás, por eso en cualquier momento agarro la mochila y me voy a buscar la felicidad, y la voy a encontrar como la encontraste vos.
   -¡Naaaa! ¿Me decís en serio?
   -Sí.
   Entonces el viajero se puso serio y tras unos segundos, denotando un gran dolor en su voz, se dispuso a revelar su verdadero estado de ánimo.
   -Si de verdad pensás irte, hay algo que tenés que saber.
   -¿Qué?
   -¿Te acordás de la frase del escritor que citaste ese día que hablamos sobre si el lugar determina tu felicidad o tu infelicidad?
   -Sí. Era una frase de Antonio Porchia. ¿Qué pasa con eso?
   -Y… pasa que;… tenía razón.

sábado, 14 de enero de 2017

Sentir sin tocar (cuento) - Martín Rabezzana

   El salir a vagar solo por las calles con la expectativa de que algo bueno ocurra, es generalmente decepcionante ya que ese “algo”, rara vez se presenta, no obstante, como ningún sentir es eterno, la decepción en algún momento se va y las ganas de volver a intentar encontrar algo bueno, regresan.

   La ropa un tanto desalineada contrastaba con la afeitada de publicidad que lucía y el físico (algo, al menos) atlético, lo cual llevaba a algunos a pensar automáticamente en alguien marginal o de clase media descuidado de su estética, pero mientras ella esperaba sentada en una calle peatonal a que su acompañante llegara, no pensó una cosa ni la otra, pero algo pensó de él, ya que al pasar a su lado lo miró con los ojos muy abiertos exponiendo así una clara sorpresa que él interpretaría como causada por la duda respecto a su edad; nada pasó esa vez, pero la semana siguiente él decidió hacer el mismo recorrido a la misma hora (no por verla, pero…) y ella estaba ahí de nuevo; una persona pedía limosna y él le dio un billete, tras lo cual fue agradecido; la chica estaba a metros delante de él; se le acercó y le dijo:
   -Vos me diste un panfleto hace mucho.
   Él sonrió, asintió y se pusieron a hablar mientras caminaban por las calles alejándose de la peatonal en que ella esperaba a alguien; hablaron de cosas elementales un rato y después ella le contó algo muy personal que ameritaba que él hiciera lo propio, por lo que al ella preguntarle:
   -¿Alguna vez te sentiste en serio cerca de alguien? -Él asintió y le contó lo siguiente:
   -Recién nos habíamos conocido, sin embargo ella me contó cosas muy personales, me habló de su hija, de lo de antes de su hija… me confió cosas muy importantes como si hubiéramos sido amigos íntimos o como si hubiera sido vieja, ya que es propio de los viejos el contarle a un recién conocido cosas muy personales, pero ella tenía veintitrés años, y cuando le hice notar lo importante de sus confidencias, no quiso volver a hablarme, tal vez por haberse dado cuenta de que con las mismas le había abierto imprudentemente la puerta de su intimidad a un extraño, o tal vez por sentir que había sido el dolor acumulado durante años lo que la llevó a necesitar compartirlo con alguien buscando así disminuirlo y no el gusto por mí… al pensar en la falta del mismo decidió alejarse… tal vez haya sido por una cosa, por la otra o por ninguna de ellas; sólo puedo suponer ya que no sé qué la llevó a intimar emocionalmente conmigo y poco después a alejarse de mí sin siquiera despedirse;… primero me enojé por su alejamiento pero después aprecié la atención que me dedicó y lo que conmigo compartió entendiendo ya que nada dura para siempre y que muchas de las mejores cosas de la vida, como el sentirse útil y cerca de alguien como me sentí en mis conversaciones con ella, generalmente duran breves momentos y lejos de ser positivo el resentirse por dichos momentos pasar rápido, hay que aprender a reconocerlos para así apreciarlos, por lo que terminé recordándola con aprecio y sintiéndola parte de mí porque lo que ella me dio no se perdió, ya que quedó guardado en mi corazón.
   Ella no entendió del todo y le preguntó:
   -Pero, ¿estuviste con ella en el sentido de...?
   -No. El no habernos siquiera tocado nos permitió acercarnos emocionalmente mucho más que si hubiéramos intimado físicamente… al pensar en ella y al ella coincidir en su pensamiento hacia mí, logramos estar uno dentro del otro sin necesidad de tocarnos… …Se puede tocar sin sentir y también se puede sentir sin tocar.
   Tras algunos segundos de silencio, él le preguntó:
   -¿Vos estuviste así de cerca de alguien alguna vez?
   -…No (tal vez al recordar la conversación acá expuesta, ella considere que la respuesta debió haber sido “sí”).
   Siguieron caminando y se aproximaron al lugar donde ella tenía que seguir esperando, entonces él se dispuso a irse y ella le dijo:
   -¿Ya te vas?
   -Y sí.
  -¿Por qué?
   -Porque allá viene tu novio… Chau.

El discursista (cuento) - Martín Rabezzana

   -¡Siempre buscándole el error, la falta a los demás para después exponerla y sentirte buena persona!... ¿Te das cuenta de qué es lo que te motiva a criticar? La búsqueda del sentir de inocencia, ya que mientras criticás a otros por lo que para vos son defectos, desviás la atención de tus propias faltas, y en pos de sostener en el tiempo ese sentir de inocencia tenés que criticar continuamente, y cuando criticás continuamente te llenás de una energía negativa que daña no sólo a los demás, sino también a tu propia persona… …¿No entendés que el dedicarse a buscar defectos ajenos es un defecto en uno mismo? ¿No entendés, que, como reza el dicho: “por criticar los defectos ajenos no disminuyen los tuyos”? ¿No entendés que la crítica es infelicidad y que cada vez que criticás te hacés más infeliz? ¿No entendés que al criticar exponés tu animosidad y debilidad emocional y que en base a eso se puede llegar a saber si sos alguien realizado o fracasado? Es decir, TODO lo que no querés que se sepa de tu vida personal se puede llegar a saber prestando atención a lo que decís de los demás… ¿No entendés que lo que te hace buena persona es lo positivo que hagas por otros y no lo negativo que en otros remarques? ¿No entendés que cada vez que hablás o pensás mal de alguien aumenta tu propio malestar?... …El que se dedica a hablar o a pensar mal de los demás, ¡está mal él, porque si no lo está, no hace eso! ¿Cómo no lo entendés? ¡Si es algo taaaan obvio!
   El individuo al que le era dirigido el discurso permanecía distante y de espaldas al discursista; su fisonomía no podía apreciarse debido a la semipenumbra en que se encontraba; el discursista se le acercó y lo tocó en el hombro para que se diera vuelta, lo cual hizo, pero cuando tuvo al individuo de frente no pudo ver claramente su rostro por la oscuridad.
   El discursista le preguntó:
   -¿Me entendiste?
   El individuo asintió con la cabeza, entonces se hizo la luz que lo iluminó, pero la misma era tan brillante que deslumbraba, por lo que su rostro tenía un brillo encandilante que impedía que el discursista lo reconociera, pero poco a poco fue disminuyendo hasta que lo pudo reconocer, entonces se sorprendió, se despertó y dijo:
   -Era yo.