miércoles, 4 de marzo de 2026

Divinidad color noche (cuento) - Martín Rabezzana

El siguiente cuento es una especie de continuación de mi historia llamada: “La no tan serena noche de un sereno”, que es a su vez, una continuación de mi cuento: “Accionar defensivo”; ambos están publicados en mi libro # 25: “Balas que buscan cuerpos // Cuerpos que buscan balas”.

-Palabras: 6.974-
Anandamayi Ma
Trabajo dignificante (sí, es un contrasentido, pero este caso, es de excepción)

   Como ya conté en alguna oportunidad, encontrándome escaso de fondos, una tal Sofía Melantoni ofreciome un trabajo de sereno en la casa de unos familiares suyos, situada en 9 de Julio y Belgrano (es la que está precedida por una pequeña muralla), de Quilmes ciudad, que yo, acepté; en la misma, allá por principios de los años 2010, trabajé durante el día; una vez, mi compañero del turno noche (que se llamaba Bruno), con quien los viernes acostumbraba cenar, tras terminar mi turno, me manifestó que tenía un cumpleaños de un familiar el viernes siguiente, por lo que me preguntó si podíamos intercambiar turnos para que pudiera a la reunión de festejo, asistir; yo le dije que sí, y así fue como el siguiente viernes, me quedé toda la noche en la casa en cuestión.

Viernes 

   Esa noche llegué poco antes de las 20:00 horas y mi compañero del turno anterior, así como lo hacía comúnmente yo, cuando quien se quedaba en el horario nocturno era él, fue a comprar comida y bebidas, para que yo cenara, previo a retirarse; como él asistiría a un cumpleaños, no me acompañó con la comida, pero sí, con un vaso de gaseosa (Cunnington, POR SUPUESTO).
   Mientras yo comía empanadas de humita y él tomaba Cunnington, dije:
   -Yo lo reivindico a Mark David Chapman.
   -¿Por qué?
   -Y... porque Lennon era alguien que estaba buscando que se la dieran.
   -¿Por qué decís que buscaba que se la dieran?
   -Por lo camorrero que era.
   -¿Podés ser más específico?
   -Sí… Uno de los managers de los Beatles (de apellido Epstein), era homosexual, y una vez un barman hizo chistes en  presencia de Lennon, insinuando que eran pareja, fue por eso que Lennon lo cagó a trompadas, llevándolo a caer, y hasta agarró una pala (porque el tipo, pala que veía, pala que agarraba) y estando su agredido en el piso, le entró a dar tremendos palazos, al punto que lo tuvieron que hospitalizar; aparte a Epstein, Lennon lo vivía verdugueando, no sólo por su homosexualidad, sino también, por su apellido judío; él mismo admitió haber incluso golpeado mujeres; a la primera de sus jermus, la cagaba a trompadas, y una vez, estando en un boliche en que tocaba una banda, junto a un amigo tan choborra como él, empezó a putear a los músicos, por lo cual, los patovicas les pidieron que se fueran, entonces Yon agarró un vaso de vidrio y lo tiró contra, vaya uno a saber quién, pero fue que le pegó a una mesera en la cabeza y la noqueó, y cuando finalmente los patovas lo sacaban del lugar, una mina con una cámara, quiso fotografiarlo, entonces Lennon, tras soltarse del agarre de los patovicas, le encajó una trompada y también la durmió; ¡ERA UNA MIERDA LENNON! Y como casi siempre pasa en estos casos: siempre zafaba porque tenía guita; cuando lo citaban a indagatoria, llegaba a la sede judicial con un maletín del cual, sobresalían billetes, cual hojas de lechuga en un sánguche, lo ponía sobre una mesa, lo abría, y después decía a los magistrados, al fiscal y a los querellantes: “Sírvansé, muchachos”, todos se servían, y así evitaba un proceso judicial que lo podría haber llevado a prisión… no obstante ser todo esto, muy conocido, ni en ese momento ni posteriormente, nadie consideró al acto de Chapman, como de carácter justiciero, y para mí, lo RECONTRA FUE, ya que un tipo que agrede habitualmente a otros, es alguien que se está buscando que se la den, y este muchacho Chapman, se la dio, por eso yo, Martín Rabezzana, LO REIVINDICO, pero en esto, como en tantas otras cosas, al parecer, estoy completamente solo, porque como ya dije, nadie más que yo, parece reivindicarlo; lo más notable es que ni siquiera las feministas más radicalizadas, de esas que viven pidiendo muerte para todo hombre, reivindicaron el ajusticiamiento de él, que Chapman, hizo; casi todos lo defienden al porquería ese de Lennon porque tocaba muy bien la guitarrita, como si eso justificara cualquier cosa, pero lo de “muy bien”, es una forma de decir, ya que no te creas que tenía una técnica juanjodominguezca, dado que en realidad, tan bien, no tocaba; además, hay un "detalle" que la prensa cómplice de Lennon, en su momento, escondió, y es que el chabón estaba armado con una pistola ametralladora Uzi, y estaba a punto de accionarla contra Chapman por considerarlo un fan molesto, y además, por su obesidad, ya que además de antijudío, homofóbico y misógino, era gordofóbico.
   Entonces Bruno dijo:
   -No te quiero contradecir, pero es que… dicen que Chapman le disparó por la espalda e Lennon, así que, no pudo haberlo visto llegar.
   -Lo que pasa es que Lennon tenía anteojos “Spy-Tech” de marca Cartan, que, por tener espejos retrovisores, le permiten a su usuario ver lo que está detrás de sí, fue así que pudo ver llegar a Chapman y se preparó para acribillarlo, pero Marc Déivid fue más rápido, de ahí que al verlo retraer la corredera de la ametralladora que empuñaba, haya contra Lennon, en defensa legítima, disparado.
   -Aaaahh… no tenía ese dato.
   -Por todo lo dicho, es que lo único que no le perdono a ese muchacho Chapman, es que me haya ganado de mano, pero… dado que nadie lo perdona, tal vez debería aplicar lo expresado en un aforismo, por el gran Antonio Porchia: “A quien nadie perdona, ¿por qué no lo debe perdonar uno?”
   Mi interlocutor dijo:
   -Qué raro que las feministas no repudien a Lennon.
   -Seeeee… son RE... incoherentes, y las que de entre ellas, son músicas, hasta llegan a hacer covers de los Beatles; SON UNAS CA-RA-DU-...RAS; no tienen vergüenza… Dicho sea de paso: los juguetes (incluidos los juegos de mesa) Cartan, eran tan absurdos, que era difícil no quedarse tildado jugándolos; creo que a varios pibes les debe haber pasado eso, y por eso los sacaron del mercado; hicieron bien.
   Tras algunos segundos, Bruno dijo:
   -¿Viste lo que quieren hacer en la ribera? Una especie de “Puerto Madero del sur”.
   -Sí; sería como una extensión de Puerto Madero; el nombre oficial del proyecto, que incluiría a las costas de Avellaneda y a las de Quilmes, es el de: “Nueva Costa del Plata”.
   -Dicen que quieren poner hoteles, restaurantes, cines, y sanear toda el área natural malsana; estaría buenísimo que se hiciera.
   -Eso dicen los representantes de Techint, que es la empresa que quiere realizar ese proyecto, el cual, si bien sería revolucionario y benéfico para el área, a nivel urbanístico y económico, para el medio ambiente, sería DESASTROSO, y por eso desde el ámbito judicial, se ha impedido su realización, ya que compromete la seguridad hídrica y la biodiversidad de la zona, dado que implicaría arrasar el bosque y humedales que, cuando llueven, absorben el agua; cuando sobre ellos se urbaniza, el agua no absorbida, causa inundaciones en zonas aledañas; esto se da continuamente en los alrededores de los barrios privados, que son la máxima expresión del capitalismo y una gran prueba del daño que la acumulación desmedida de riquezas, le hace a una sociedad;… ...La creación de dichos barrios, provocó desastres ambientales, producto de los cuales, se dieron inundaciones que le han costado hasta la vida, a muchos; la “Nueva Costa del Plata” provocaría el mismo daño ambiental que un “cantri” enorme, pero a una escala diez veces mayor, de ahí que haya estado bien, el poder judicial, al prohibir la realización del megaproyecto, que, de hecho, se llegó a iniciar en Avellaneda y desde el ámbito judicial, se ordenó su suspensión por no adecuarse a la “Ley de Bosques”, que impide el desmonte que Techint, estaba por perpetrar.
   -Entonces… ¿vos creés que no se va a hacer?
   -Parece que no.
  Tras varios segundos, Bruno dijo:
   -Pero… ¿no se podría hacer, pero modificado, o sea, respetando al medio ambiente?
   -Sí, pero eso implicaría para Techint, tener que renunciar a la idea de edificar mucho sobre la tierra y construir mayormente sobre el nivel del agua, y eso llevaría a que lo construido, terminara siendo de mucha menor extensión respecto a lo que se construiría arrasando al bosque y a los humedales, además, el costo sería mucho mayor, si bien, esto se compensaría de varias formas, ya que, si los fallos judiciales futuros, les siguen siendo contrarios, aunque en algún momento la cosa cambie y algún fallo lo habilite, para ese entonces, los costos del sostenimiento de juicios por este tema, serán muy altos (ya lo son); también se ahorrarían mucho en indemnizaciones tras los juicios que, sin duda, perderían, tras ocurrir inundaciones provocadas por las obras realizadas, además, como las áreas “ecosustentables”, se cotizan cada vez más, a la larga, sería para la empresa, económicamente más redituable de lo que sería, si el proyecto se realizara del modo originalmente planeado.
   -Y entonces… ¿por qué no lo modifican y se dejan de joder?
   -Eso mismo digo yo… ¿qué querés que te diga?, para mí, es porque son unos hijos de puta.
   Tras unos segundos, mi compañero dijo:
   -¿Y no se puede buscar inversionistas que quieran hacer el proyecto urbanístico, pero de un modo “ecosustentable”, y dejar fuera a Techint?
   -No, porque toda esa área, es propiedad de Techint, y las evidencias llevan a concluir que todas esas tierras les fueron transferidas como pago por cierto trabajo durante la dictadura, en parte, y en parte, en los 90, ya que durante el gobierno de Menem, se le habrían adjudicado tierras de modo irregular, esto hace que sea discutible si las mismas son legalmente de su propiedad, y yo creo que lo más probable es que no lo sean; Techint fue una de las empresas cuya deuda fue transferida al estado durante el último periodo de facto, dejando esto claro que fue una de las empresas que a la dictadura, financió, para que favoreciera sus intereses; lo ideal sería probar judicialmente que las tierras no le pertenecen y sacárselas, y de hecho, en los juicios por el proyecto en cuestión, se intenta probar que nunca les pertenecieron legalmente, pero si se logra, no creo que se realice ningún megaproyecto inmobiliario en esas áreas, porque lo que quieren los detractores del mismo, que en ese espacio se haga, es una especie de parque de biodiversidad, lo cual, implicaría sanear esas zonas y ampliarlas, por lo que el proyecto de “Puerto Madero del sur”, tiene pocas posibilidades de concretarse.
   Tras varios segundos, Bruno dijo:
   -Entonces… para vos, no se va a hacer…
   -Bueno, en realidad, la cosa sigue siendo objeto de debate judicial, así que… por ahí Techint termina ganando, y la Nueva Costa del Plata, se hace del modo en que la empresa quiere; yo quiero que se haga, pero no a costa de la destrucción del medio ambiente, sino de un modo ecosustentable, sin embargo, admito que es probable que ningún megaproyecto inmobiliario en esas áreas, pueda realmente serlo, y tal vez, tampoco en ninguna otra, ya que la urbanización, siempre implica sepultar a la naturaleza bajo el cemento, y si el proyecto no es de bajo impacto ambiental, mejor será que no se realice.
   Sin más que decir sobre el tema recién tratado, retomando la conversación que habíamos tenido algún viernes anterior, sobre los suicidios inducidos por los psicofármacos, Bruno me dijo que, días atrás, había escuchado en televisión, sobre el caso del locutor y conductor de televisión, Leonardo Simons, que se suicidó, supuestamente por la vergüenza que le causó, el que su hermano juez, estuviera acusado de corrupción; dijo que se había mencionado que en las semanas previas había iniciado un tratamiento psiquiátrico, y que se había acordado de lo que yo había dicho respecto de que las psicodrogas (antidepresivos incluidos), aumentan en quienes las consumen, drásticamente las posibilidades de suicidarse por el malogramiento (en quienes están bien) y empeoramiento (en quienes están mal) del estado físico y anímico; me dijo que en ningún momento relacionaron, los que el tema trataban, a los psicofármacos con su suicidio; yo le dije que era lógico, porque los multimedios están compuestos por reverendos hijos de puta entre cuyos auspiciantes, está la industria farmacéutica, y que cuando algo malo dicen de lo hecho por las empresas que los auspician, lo hacen porque eso ya se empezó a conocer masivamente, entonces se hacen los “independientes” y lo critican, pero siempre moderada y/o, espaciadamente, cosa que, lo por ellos criticado, quede intacto; de todas formas, en este caso, las críticas a la psiquiatría en los multimedios argentinos, no son escasas ni moderadas, son NULAS, y no hay que esperar a que esto cambie, sino dejar de concederle autoridad a esos esbirros del poder económico concentrado, que son los comunicadores de dichos medios, informarse por cuenta propia y reforzar el propio criterio.
   Seguidamente Bruno me dijo que había visto un documental sobre místicos orientales y que, según la visión psiquiátrica, serían considerados “esquizofrénicos”; yo asentí, y le dije que no sólo trata, la psiquiatría, a lo anormal negativo, sino también a lo anormal positivo (y también, y es importantísimo aclararlo: a lo que es completamente NORMAL, ya que casi no queda forma de ser, de pensar ni de sentir, que no sea para los psiquiatras, “patológica”); el caso de los místicos orientales, prueba, como ya dije, que la psiquiatría combate incluso a la anormalidad cuyas consecuencias, son positivas, ya que dichos místicos, lejos de ser personas dañinas (por más que puedan haber excepciones), llenan a los demás, de sorpresa, maravilla y bienestar; ¿qué mal implica que alguien diga experimentar cosas como la no dualidad, y que a partir de eso, otros lo tengan en alta estima y valoren sus opiniones? ABSOLUTAMENTE NINGUNO, sin embargo, ante un caso como, por ejemplo, el de la mística bengalí, Anandamayi Ma, que solía entrar en trance, tener visiones, no hablar ni comer por largos periodos y manifestar una plenitud que la llevaba a tener una sonrisa casi permanente, ¿qué podría resolver un psiquiatra o uno de sus serviles chupapijas, o sea, un psicólogo? Que estaba enferma y que necesitaba tratamiento psiquiátrico;... La mentalidad “científica” (en la cual, hay una animosidad total, que lleva a que en las ciencias haya una destructividad extrema, que es independiente de sus usuarios de turno), lleva a que, a personas MARAVILLOSAS como ella,
que tremendo bienestar aportan a todos los que las rodean, se las reprima;… A la mujer en cuestión, en un país de los llamados “occidentales”, la habrían metido a un manicomio, llenado de drogas incapacitantes y torturado no sólo con picana farmacológica, sino también, tras su aparición, con la eléctrica (“terapia electroconvulsiva”) y con otros medios; le habrían quitado totalmente su libertad ambulatoria y su autonomía personal, por su supuesto bien, cuando en realidad, habría sido para su mal, y también, para su entorno, ya que se lo habría privado de la presencia de alguien, que, como ya dije, tremendo bienestar aportaba a los demás; este es un caso
clarísimo de cómo, muchas veces, el problema en aquellos que, la podrida mentalidad psiquiátrica, considera enfermos, no está en ellos, sino en su entorno represivo que “enfermos”, los considera; también queda claro esto, en el caso de la homosexualidad, ya que la misma fue históricamente clasificada por psicólogos y psiquiatras, como una forma de “esquizofrenia” o “neurosis”;... La homosexualidad era considerada un problema médico existente en quienes la presentaban, sin embargo, evidente siempre fue (no sólo lo es ahora), que el problema está en quienes la reprueban, como más o menos expresó el referente de la lucha por los derechos de los homosexuales, Carlos Jáuregui, en un programa de televisión, al discutir con el político Moisés Ikonicoff, que decía que si la represión a los homosexuales se termina, no se termina el problema de la homosexualidad; Jáuregui le manifestó que era notable que él, siendo judío, pensara eso, ya que su pueblo había sido reprimido por los nazis y que al caso de la represión a los homosexuales, se aplica lo mismo que al de los judíos, ya que la judeidad era un problema para los nazis, y no así, para los judíos, al igual que la homosexualidad es un problema para los homofóbicos, y no así, para los homosexuales; no obstante la elocuencia de estos conceptos, todavía hay quienes creen que en la destrucción sistemática de los demás, por ser sus formas de ser, de pensar y de sentir, negativas, según el criterio de los destructores, hay validez y hasta generosidad, ya que, desde su impiadosa perspectiva, a esas personas no se las está destruyendo, sino “ayudando”.
   El caso de los místicos orientales, da cuenta de que, frente a lo extraño, se puede actuar de diversas formas, y, al menos en esto, en dichos países se ha actuado de modo positivo, contrariamente a lo que se hace en países no orientales cuando alguien presenta características como las ya referidas, ya que en oriente, lejos de interpretarse a dichos casos, como patológicos, cuando alguien manifiesta estar en contacto con planos más elevados, se lo tiene por alguien a quien hay que respetar, de quien hay que aprender y alguien a quien, incluso, hay que venerar; algún ser cruel (de esos cientificistas que se autoproclaman: “escépticos”, que son unos forros de mierda que se creen las versiones oficiales de todas las cosas y manchan al buen nombre de quienes, en la Grecia antigua, se han llamado así), dirá que esas interpretaciones, son propias de la ignorancia, y yo respondo que la ignorancia es una cosa sagrada, si lleva a actuar de modo respetuoso hacia los demás, y una cosa nefasta, el conocimiento, si lleva a actuar del modo contrario;… Por ahí dicen que a una sociedad se la puede juzgar por lo que excluye, y, al menos en esto, el que en oriente hayan históricamente (y aún se hace) venerado a personas que manifiestan estar en contacto con la divinidad, en vez de excluirlas y reprimirlas, que es lo contrario a lo que se hace actualmente en países no orientales, lleva a un fallo condenatorio de lo no oriental, y absolutorio de lo sí oriental.

   Ya eran casi las nueve cuando Bruno se despidió y se fue.

Dualidad nocturna

   Durante horas vagué por la hermosa casa acompañando la audición de programas de radio con toma de mate y lectura de literatura de la más alta calidad: Mafalda y Locuras de Isidoro. Ah, y a propósito: leí “El Eternauta”, y me pareció mediocre, así como otras obras renombradas de la historieta argentina;… será que ese formato artístico no es para mí, o será que realmente son malas, y que son consideradas buenas por muchos cultores de las mismas, por ser ellos, muy poco exigentes, cosa que constituye una ENORME virtud, y aclaro que no me parece, el formato historietístico, uno, menor; creo que perfectamente pueden contarse historias de calidad, a través de dicho formato, de ahí mi decepción al no haber encontrado en la mayoría de las obras “renombradas” que leí, algo que me pareciera en serio, bueno; ah, y volví a leer de grande, algunas revistas que leí de chico como “El Tony y D’Artagnan”, que eran best sellers en su momento y que tuvieron éxito internacional, y me parecieron de cuarta… Cuando era chico, me gustaban, pero hasta ahí… ya de grande, devenido en escritor y con un criterio adulto (“adulto”, ¿yo?, ¡je je je!), pensé que podría llegar a apreciarlas más que de chico, pero no… así como pensé que: “Locuras de Isidoro”, de grande, me parecería una boludez y no una gran historieta, y esto último, me pareció, y la historieta: “Andanzas de Patoruzú”… está bien, pero de grande, a diferencia de lo que me pasaba de chico, no me atrapó (no es que tenga una cabeza muy de persona grande, que digamos, ¿eh? Dicho sea de paso: según la sociología, en las últimas décadas, la adolescencia se extendió hasta los 59 años, así que, con los 45 que ahora -febrero de 2026-, tengo, podemos decir que todavía soy un pibe, y con los pocos más de 30 que tenía al momento de los hechos en este espacio, contados, ¡ni hablar!; era prácticamente un bebé), y Mafalda me parece una obra absolutamente genial; me encantaba de chico y me encanta de grande.

Entremezclamiento-mata-dualidad

   Estando yo, en el living, apareció cerca de la puerta, una luz muy brillante que me deslumbró; inmediatamente pensé que podría haber muerto, porque, como es sabido, se dice que uno ve una luz muy brillante tras morir, y que hacia la misma hay que ir para ascender, ya que, de uno no hacerlo, queda extraviado en el bajo astral; al menos eso es lo que dice la “oficialidad ”, ya que hay algunas corrientes de espiritualidad alternativa, que dicen que la luz al final del túnel que, al parecer, vemos tras morir, es una trampa; según esta creencia, lejos de ser la misma, la puerta hacia un plano espiritual superior, es la puerta hacia este plano material; al cruzar esa luz, se nos borraría la memoria y nos encontraríamos de vuelta acá, mientras que, si hacia ella no vamos, sí accederíamos a un plano superior, y no volveríamos a éste, compuesto mayormente por energía baja, ya que la materia sería energía densificada, equivalente al agua cuando se congela; al parecer, al morir, nos desdensificamos/deshielamos, volvemos a fluir y a alcanzar la felicidad total, a la cual, en el plano material, sólo accedemos por periodos muy breves (si es que a ella, accedemos), así que… yo no voy a ir hacia la luz cuando me muera… pero… ¿y si las versiones tradicionales, tuvieran razón, y por no ir hacia la luz, me quedara atrapado en el bajo astral? ¿Qué carajo hago en tal caso?… Bueh… mejor, sí voy hacia la luz, pero… ¿y si las versiones alternativas, tuvieran razón? Si tuvieran razón, entonces, tras pasar por la luz, como ya dije, se me borraría la memoria y volvería a este plano, es decir, volvería a densificarme, y eso significa, pasarla mayormente mal, y ese pasarla mal, implica una generación de energía negativa que sería el alimento de otras especies, llámense: arcontes, duendes, vírgenes, extraterrestres, ángeles (los arcontes se harían pasar por figuras benévolas, cuando en realidad, están para alimentarse de nuestro sufrimiento, de ahí que no les convenga que no vayamos hacia la luz, porque de hacer eso, escapamos del mundo/cárcel, creado por el Demiurgo, que tiene justamente a los arcontes, por carceleros nuestros que, como ya fue dicho, de nuestra energía negativa, se alimentan, así como, según esta línea de pensamiento, también lo hace el Demiurgo; esto último, no había sido dicho, y al respecto digo que, ese Demiurgo, del que habla el gnosticismo, es quien habría creado este plano de bajas vibraciones energéticas en donde prima el sufrimiento, y así es, porque es un creador defectuoso; no obstante serlo, a la humanidad le dijo que era perfecto, y de ahí la perfección de dios, de la que hablan las religiones creadas por ingenuos que al Demiurgo, sus mentiras le creyeron, siendo, por lo tanto, esas religiones, según la perspectiva gnóstica, demiúrgicas, y la versión gnóstica, tiene mucho más sentido que la de las religiones teístas tradicionales, ya que éstas últimas explican que la negatividad de la vida, dios la permite, por motivos que lo exculpan y que son incognoscibles para el ser humano… esa explicación es RECONTRA BERRETA, y además, tendiente a lograr que uno se resigne a lo malo de la existencia, de ahí que la versión gnóstica -sin que esto signifique que sea “la verdad”-, sea mucho más sensata y positiva; más sensata porque explica por qué la vida es una mierda -cosa que sienten TODOS los que tienen creencias metafísicas, y eso es justamente lo que los hace buscar algo más allá de este plano-, y más positiva porque nos lleva a no resignarnos a la negatividad, y a buscar romper el ciclo de encarnaciones que nos hace volver a este lugar que, muy lejos está de ser el mejor, y como según esa versión, como ya fue dicho, las emociones negativas son alimentos del Demiurgo y de sus carceleros, los arcontes, bajarle a la negatividad emocional, es lo que debemos hacer para sacarles el alimento, a su vez, si uno no quiere ser alimento de otros seres, la consideración de que uno no debe hacer de otros seres, alimento de uno, se vuelve inevitable).
   En fin;… es todo un problema esto de morirse;… mi esperanza era la de que, al morir, todos los problemas se acabaran, pero parece que al dejar este plano, nos encontramos con más y más problemas, y los sabios que supuestamente tienen la posta, dicen casi todos, cosas diametralmente opuestas, entonces… esto es como si estuvieras de vacaciones en un lugar (previo a la aparición de los esmartfons), y te perdieras; lo que harías en tal caso, sería acercarte a personas locales, y preguntarles en qué dirección debés ir, para llegar a determinado lugar; imaginate si tras hacer eso, cada una de ellas señalara direcciones distintas… ¿Qué te quedaría por hacer, entonces?… Mandarlas a todas al carajo y seguir tu propia intuición; esa función parece estar para cumplir, internet, ya que, con la sobreinformación que nos proporciona, nos obliga a descreer de todos los expertos en cada materia, que en prácticamente NADA, se ponen de acuerdo, y buscar reforzar a nuestra propia intuición, para hacerla prevalecer;… es probable que esta era desvitalizadísima, que con internet, llegó, tenga el objetivo benévolo, no aparente, de obligarnos a hipertrofiar a nuestro (muuuuy) atrofiado, instinto, y el mismo me dice que los que más se pierden, son justamente los baqueanos, así como ocurre en el ámbito del tratamiento de la salud, ya que los médicos, han sido (y lo siguen siendo) quienes más daño han hecho a aquellos a quienes supuestamente, debían curar.
   Yo creo que los “sabios”, no saben; sólo puede acceder al conocimiento que vale, quien admita no saber, o, al menos, eso creo; pero… podría equivocarme, ya que, en realidad… no lo sé.
   Volviendo a lo de esa luz que en gran medida, me encegueció… de la misma emergió una divinísima mujer, que muy lejos estaba de coincidir con el estereotipo de las divinidades (o sea, no era una cara de falopa), ya que era alguien de negrísimo pelo y de hermosa piel color noche, lo cual, contrastaba totalmente con su sari blanco, que perfecto le quedaba; en su frente había una mancha como de pintura roja; posteriormente supe que eso se llama: bindi.
   Al acercárseme, en un idioma que no reconocí (bengalí), me habló; con el correr de los segundos, sus palabras resultáronme comprensibles y pronunciables; por lo que pude no sólo entenderla sino también, hablarle en bengalí.
   Le pregunté varias cosas; a algunas, respondió, pero a otras, como quién era y de dónde venía, no (si bien, quién era, lo intuía); sólo se limitó a sonreírme mientras fijamente me miraba y mientras yo, sentíame totalmente maravillado.
    El éxtasis que evidentemente, era en esa mujer, estado permanente, empezó a ser por mí, experimentado desde el momento mismo en que se me hizo visible, y drásticamente se intensificó, cuando me preguntó si quería entremezclarme con ella, a lo que por supuesto, respondí que sí.
   La mujer acercó sus labios a los míos, y nos besamos; tras el beso que, además de ser de labios, fue de lengua, ella retrocedió, puso su espalda contra una pared, se levantó el sari, y me invitó a situarme entre sus piernas; una vez que me hube acercado y acuclillado, soltó el vestido, y quedé cubierto por el mismo, como si me encontrara en un lugar protegido de toda energía negativa (y así era); como ella no llevaba ropa interior, pude sin transición, posar mis labios sobre su preciosa, oscura, y llena de pelos, vagina; con total deleite la besé, lamí, y con mis dedos, penetré, mientras ella, a un volumen progresivamente más alto, jadeaba; tras unos minutos, lentamente ascendí, y besé su abdomen y pecho; durante un buen rato de suavemente morder sus pezones, que, muy rígidos estaban, chuparlos y tragar la dulce y sabrosa leche que de los mismos, en una cantidad inusitada, brotó, la mujer me hizo bajar nuevamente, se dio vuelta, apoyó las palmas de sus manos
contra la pared y retrajo su cadera, ofreciéndome así, su ano, al cual, lo mismo que a su vagina acababa de hacerle, hice, con una fruición progresivamente mayor, por volverse, con el correr de los segundos, más y más dulce, el gusto del mismo, tanto así, que hasta llegó a ser más dulce y sabroso que el de la leche de sus pechos; después del sexo oral anal, que le practiqué, ella me hizo levantar y poner mi espalda contra la pared, y fue ella la que se acuclilló; de inmediato me desabroché el pantalón, ella bajó el cierre del mismo y mi miembro, con sus hermosas y oscuras manos, agarró, y en su hermosa boca, metió; durante unos minutos, con gran dedicación, lo chupó y manualmente, lo estimuló; después se levantó, volvió a poner su espalda contra la pared y a levantarse el sari, entonces volví a acercarme a ella con mi miembro erecto apuntando en dirección a su sexo, y en el mismo, lo introduje; tras amarnos durante un rato en posición vertical, la mujer se alejó de mí, y sobre un tapiz que en el piso había, se sentó; yo le acerqué dos almohadones que sobre dos sillas, había, ella los dispuso tras de sí, y yo me puse a su lado; ella levantó una de sus piernas, y desde detrás, su vagina, volví a penetrar; tras unos minutos, cambiamos nuevamente de posición; ella se acostó boca arriba y abrió sus piernas, yo levanté una de ellas y volví a introducirle mi miembro; tras varios minutos de coito en esta posición, dentro de la mujer, eyaculé.
   Tras el acto de amor sexual, me acosté a su lado y ella, no muchos segundos después, se posicionó sobre mí, y me besó en la boca, en el resto del rostro y después, tras desabrochar mi camisa, en el pecho y el abdomen; seguidamente volvió a agarrar mi miembro y a chuparlo; como yo había eyaculado hacía apenas un minuto, creí que no podría volver a lograr una erección firme tan rápido, pero pude; la mujer chupó con una energía cada vez mayor, que hasta llegó a ser frenética; tras unos dos minutos de chupar, en su boca me hizo abundantemente eyacular, lo cual, mucho me sorprendió, porque la cantidad de semen que expulsé, parecía imposible, por yo haber eyaculado, pocos minutos atrás; tras yo eyacular dentro de su boca, mi amadora, lejos de deponer la succión, la intensificó, y tras unos treinta segundos, nuevamente me llevó a eyacular, y al igual que tras la eyaculación anterior, siguió succionando, logrando hacerme eyacular de vuelta, tras otros treinta segundos; evidentemente, la mujer estaba logrando que mis testículos se llenaran de semen ni bien se vaciaban, posibilitando esto que el encuentro sexual entre nosotros, se prolongara indefinidamente, de ahí que ella lograra hacerme, una y otra vez, eyacular abundantemente; tras la décima eyaculación dentro de su hermosa boca, cuyo contenido, así como durante las veces anteriores, en su totalidad, tragó, se sacó el sari, quedando así, totalmente desnuda, se puso sobre mí, y en esa posición volvió a darse entre ella y yo, un coito; tras unos minutos, dentro de su vagina, otra vez eyaculé, pero sentí, como las veces anteriores, que mis testículos volvían a llenarse de semen, lo cual, posibilitó que el coito prosiguiera; en esa posición, dentro de ella, volví a eyacular, y no sólo una vez más, sino varias otras; tras las quinta eyaculación en dicha posición, la llevé a acostarse nuevamente boca arriba, y tras volver a poner una de sus preciosas piernas sobre uno de mis hombros, volví a penetrarla desde arriba; tras unos minutos, volví a eyacular y a seguir con el coito para casi un minuto después, eyacular cuatro veces más; tras la última eyaculación, ella me apartó y volvió a acostarse sobre mí, boca arriba y a besarme; tras besarnos durante unos quince segundos, se dio vuelta, y con su espalda frente a mí, introdujo mi miembro de nuevo en su vagina; en esa posición nos amamos durante
varios minutos hasta que dentro de ella, volví a eyacular una, otra y otra vez; tras la tercera eyaculación dentro de su vagina en dicha posición, ella se movió un poco hacia delante, levantó su tren inferior, y descendió sobre mi sexo; sentada sobre el mismo, empezó a saltar, cayendo enérgicamente con sus glúteos sobre mis testículos; después me cedió el mando, y fui yo, quien movió su tren inferior de arriba abajo y de abajo arriba; en esa posición se dio el coito anal, durante varios minutos hasta que, dentro de su ano, por primera vez, eyaculé, y nuevamente mis testículos volvieron a llenarse de semen, posibilitándome seguir con el coito unos minutos más, hasta que volví a eyacular, y lo mismo que antes volvió a pasar, por lo cual, seguí con el bombeo y una tercera vez, dentro del ano de la mujer, eyaculé; tras esta tercera eyaculación dentro de su abertura trasera, ella descendió de mi cuerpo, se puso en cuatro patas y tras yo ponerme detrás de su persona, volví a penetrarla; durante varios minutos se dio el coito anal en la mencionada posición, hasta que eyaculé una y otra y otra vez, con buenos intervalos entre una y otra eyaculación; después de la tercera eyaculación en esa posición, vinieron siete eyaculaciones más, que se sucedieron con menos de diez segundos de espacio entre ellas; después de la décima eyaculación que dentro del ano de la mujer, en la posición descrita, realicé (que fue la más fuerte y abundante en líquido, de todas), saqué mi miembro de su cuerpo, sintiendo que esta vez, mis testículos habían finalmente quedado agotados de semen por un buen rato.
   La mágica y divina mujer, me había posibilitado tener la energía suficiente como para sostener un coito muy prolongado y eyacular abundantemente diez veces en su boca, catorce en su vagina y trece, en su ano.
   Si bien, las primeras eyaculaciones fueron tras varios minutos de coito y estimulación bucal y manual, que la mujer hizo con mi miembro, tanto durante el sexo oral, como así también, durante el vaginal y el anal, ella me llevó en varias oportunidades a eyacular múltiples veces, con intervalos de unos cinco segundos, y como ya dije: cada vez que lo hacía, el semen era muy abundante; lo dicho significa que me llevó a la multiorgasmia, que, dicho sea de paso, por como gritaba y jadeaba, también fue experimentada por ella, a causa del contacto conmigo.
   Una vez ambos, más que satisfechos sexualmente, al lado de la mujer, me acosté, y mi rostro, contra el suyo, apoyé; nos besamos, nos tomamos de las manos, nos acariciamos y nos abrazamos, mientras repetidamente pronunciábamos el nombre del otro.
   Durante nuestro largo y glorioso, encuentro sexual, la estética de la mujer fue mayormente joven, sin embargo, durante algunos instantes, su forma mutó hacia otra, no tan joven, y por otros, hacia otra, nada joven, para después retornar a su apariencia joven, que fue con la que había llegado hasta mí, y de igual modo, tanto con una como con otra apariencia, me extasió, a lo largo de todo nuestro sublime entremezclamiento.

No dualidad

   Durante mi encuentro con ella, experimenté la no dualidad, y tienen razón quienes crean que la no dualidad, es el bienestar total, pero… si existe una cosa, existe otra diametralmente opuesta, ¿o no?... No existe el día sin la noche, ni la luz, sin la oscuridad, ni la vida sin la muerte, y si una y otra cosa, son opuestos complementarios e indivisibles, en realidad, son una sola, entonces, tal vez la muerte no exista, en el sentido de: “nada”, que es el que mayormente se le da a esa palabra, o tal vez sí exista, pero sea la contraparte del todo, o sea, de la vida, y por consiguiente, tal vez sea la muerte, un estado temporal, como el de la vida, y tan necesario como ésta última, porque para que haya vida, debe haber muerte y viceversa, entonces: si estamos vivos, vamos a estar muertos, y si estamos muertos, vamos a estar vivos de nuevo, más adelante, y si esto se da eternamente, el ciclo de reencarnaciones, no puede romperse, y si puede romperse o se puede del mismo, escapar, como creían los gnósticos y creen los budistas, los jainistas y otros, ¿adónde se llega, cuando de dicho ciclo, se logra escapar?... Ya sea que uno vaya al pleroma gnóstico, al nirvana budista o al moksha jainista, ese estado espiritual más elevado, no densificado, contrariamente al material, es una contraparte de éste último, y si lo es, ¿probaría eso la existencia de la dualidad, o de la no dualidad?… Si todo es continuidad, y no hay otro(s), la dualidad/multiplicidad, es aparente, pero… si lo es… ¿qué es lo que hay que trascender?... “La ignorancia que nos lleva a creer que hay separación, dualidad y multiplicidad”, me dirá algún creyente en el no dualismo (es lo que creo que podría llegar a responderme Anandamayi Ma), pero… esa “ignorancia”, es parte de un todo, y si todo es uno, ¿por qué habría que trascenderla, como si se tratara de algo innecesario?, ya que, si todo es uno, las diferentes partes de ese uno, son igualmente importantes y necesarias, incluso las negativas… de ahí que resuelva que, todas las respuestas, por llevar a nuevas preguntas, son inconducentes al fin buscado de alcanzar el conocimiento, pero… ¿qué importa, saber o no saber?, lo que importa es disfrutar, como más o menos dice el tema: “Religión”, de Intoxicados (parte de la letra: “¿Cuál es la diferencia entre un remisero, un obrero, un profesor de facultad, un cantante de rock, el que vende estampitas, vivir en el campo, vivir en la ciudad?, si da lo mismo ser linyera que millonario, robar toda la vida o salir a laburar, ser lindo ser feo, ser bueno ser malo, lo importante es si supiste disfrutar”. Y… ES ASÍ; lo que importa es sentirse bien, y como encontrar respuestas a preguntas que consideramos trascendentes que nos hacemos, nos resulta satisfactorio, la ignorancia es necesaria para alcanzar esa satisfacción, así como la negatividad es necesaria para apreciar a la positividad, y la separación (o percepción de separación) es necesaria para apreciar a la unidad (o a la percepción de unidad)… parece que así lo comprendió Anandamayi Ma, ya que en vida, por supuestamente haber estado siempre en un estado de conciencia superior, la más alta comunión con la materia (encuentros sexuales), no le hizo falta, y consideraba a la actividad sexual, una distracción que aleja de dios (ya sea que se lo entienda por un ser humanoide o por la totalidad de las cosas y los seres); asumo que cambió de opinión, ya que, por cómo me besó, por cómo me tocó, por cómo mi miembro, chupó, por cómo me hizo lamer su vagina, su ano, tomar la leche de sus pechos, penetrarla por delante y por detrás, y por la satisfacción que demostró durante todo esto, ¿qué otra cosa puede concluirse?
   La cuestión es que, tras yo ver la luz de la cual, Anandamayi, emergió, como ya expresé, consideré la posibilidad de haber muerto, y tras estar con dicha fémina, que a la multiorgasmia me llevó, lejos de sentir que no lo estaba, creí aún más en la posibilidad de estarlo, sin embargo, no fue así; no morí, sino que experimenté algo de lo que del otro lado, me espera, gracias a la mujer que, muy gentilmente (si bien, ella también la pasó bien) decidió responder a mis súplicas de pruebas de algo mejor esperándome en alguna parte, al visitarme y traerme algo del sentir de ese plano superior en el que vive, al cual, en algún momento, llegaré.

Luz no tramposa

   Tras unos veinte minutos de estar acostados, uno al lado del otro, mientras nos acariciábamos, nos abrazábamos y nos besábamos, la divinísima mujer color noche, se levantó, agarró su sari y se lo puso.
   Yo me levanté y la llamé:
   -Anandamayi… hermosa...
   Ella se dio vuelta y (en bengalí) me dijo:
   -Vos sos la  madre, el padre, el amigo, el maestro; sos todo en todos; toda forma no es más que TU forma.
   En ese momento volvió a aparecer la misma luz deslumbrante, cerca de la puerta, de la que mi amadora, había emergido, y que, tras hacerlo, había desaparecido; la mujer dio un paso en su dirección, y yo la seguí, pero de inmediato, sin decirme nada, ella posó su mano derecha sobre mi pecho, indicándome así, que debía quedarme de este lado.
   Mientras me sonreía, Anandamayi Ma me tomó de las manos y nos besamos en los labios una vez más; seguidamente dio media vuelta y atravesó la luz que la condujo de vuelta a su lugar de residencia.
   
Sin miedo a los fantasmas

   La siguiente vez que vi a mi compañero Bruno, tras el encuentro que tuve con Andndamayi Ma, le pregunté lo siguiente:
   -¿No notaste nada fuera de lo ordinario, durante el turno nocturno?
   -No… ¿vos sí?
  Entonces me di cuenta de que no había experimentado lo mismo que yo, dado que Anandamayi me había ido a visitar, porque yo, sin advertirlo, la había llamado; le dije:
   -Naaahh… ¿qué voy a notar? Fuera de algún fantasmita que de día, duerme, y de noche, vagabundea, nada.
   -Aaahhh… pero no te asustan esas cosas, ¿o sí?
   -No; hasta te confieso que anhelo más presencias así, porque, como dijo Antonio Porchia: “Quien no llena su mundo de fantasmas, se queda solo”.

lunes, 9 de febrero de 2026

NOCHE NIEBLA FUEGO (cuento) - Martín Rabezzana

-Palabras: 2.237-

“...Nuestra acción contra las policías debe ser el combate de aniquilamiento indiscriminado.”

Extracto del texto: “El uniforme es peligroso”, de: “Evita Montonera” (revista oficial de Montoneros); número 13, página 24. Abril-mayo de 1976.

Fuerzas interdependientes

   Las fuerzas antagónicas suelen creerse independientes, unas de otras, pero… “independiente”, es muy probable que no haya NADA, ya que cada cosa “separada” de otras, afecta a las demás, de ahí que la separación pueda ser considerada aparente, y que lo dicho, dé cuenta de que bajo esa apariencia de separación, existe la unidad.
   Tanto la extrema izquierda como la extrema derecha, en la Argentina de los 70, fueron progresivamente endureciendo su accionar, a partir de lo que la otra, hacía, y cada una de ellas se excusaba diciendo que lo que hacía, era una respuesta a lo que su contraparte, había previamente hecho; esa es la justificación universal para agredir a otro, es decir, la atribución al otro, de haberlo a uno, agredido primero, o, aún mejor: la atribución al otro de haber agredido a alguien que no sea uno mismo, como ser, esa entelequia denominada “pueblo”, porque haciendo eso, uno puede quedar como un “héroe” que por los demás, se sacrifica, ante ojos que ven las cosas de modo muuuuy selectivo, ya que si miramos la totalidad, descubrimos que tanto el agresor como el contraagresor, se dan vida (y muerte) de modo permanente y (aparentemente) eterno.

Niebla ajusticiadora

   Hay dos circunstancias en que la policía constituye 
un ENORME peligro social: cuando actúa fuera 
de la ley y cuando actúa dentro de la ley.

   Martín Rabezzana

   Mediados de 1976; Maipú y 9 de Julio, Bernal, provincia de Buenos Aires, Argentina, América; noche neblinosa, levemente fría.
   El patrullero había estacionado en la esquina recién referida; sus ocupantes uniformados pretendían quedarse ahí, unos minutos, ya que con el vehículo en movimiento, comer pizza y tomar cerveza, resulta un poco incómodo, al menos, para quien maneja.
   Por la calle Maipú, transitaba un Peugeot 504 conducido por el ex mirista chileno y entonces, combatiente de montoneros, Salazar; en el asiento delantero del acompañante iba una tal María Clara, anarquista, y en ese entonces, combatiente destacada de Montoneros; ambos venían de separarse de más de una docena de compañeros que, agrupados en distintos pelotones de combate, en otro municipio, habían asaltado una comisaría que oficiaba como centro clandestino de detención, tortura y exterminio, matado a varios represores, liberado a varios detenidos-desaparecidos y sustraído las armas que en el lugar, encontraron.
   María Clara tenía un bolso en el cual, había cargado varias pistolas calibres 45 y 9 milímetros, y dos subfusiles (o pistolas ametralladoras, ya que significan lo mismo), Hafdasa C-4, que acababan de “recuperar”; la guerrillera, tras meter una mano dentro del bolso y empuñar la última de las armas mencionadas, del mismo la sacó, la miró, y a su compañero Salazar, dijo:
   -Ésta, yo no la usé nunca. ¿Vos?
   Salazar miró el arma, y dijo:
   -No; yo tampoco -segundos después, tras ver que no mucho más adelante, había un patrullero estacionado, dijo: -¿La querí estrenar?
   La joven, con firmeza, respondió:
   -Sí. 
   Entonces María preparó su Hafdasa y también otra igual, que en el bolso había, y la dejó entre ambos asientos, para que su compañero chileno la agarrara, tras frenar el rodado; seguidamente el combatiente abrió el techo corredizo y le manifestó a María que él, atacaría desde arriba; una vez que estuvieron muy cerca del Falcon policial, que se encontraba en la ya referida calle Maipú, sobre la mano derecha, la partisana rosarina sacó la ametralladora por la ventanilla y contra los uniformados, abrió fuego; milésimas de segundos después, ya con el Peugeot detenido casi al lado del Falcon, Salazar se puso de pie, y con el tren superior de su cuerpo, fuera del auto, se sumó al fuego realizado por su compañera contra los policías.
   Sumando los disparos de uno y otro guerrillero, el total de balas disparadas, fue de veintitrés.
   Con los dos represores del patrullero, ya muertos, María Clara bajó rápidamente del Peugeot y abrió la puerta del conductor del vehículo policial con la intención de sustraer las pistolas de los uniformados, pero de inmediato, realizando un gesto de desagrado, depuso la idea, al ver que ambos cuerpos estaban empapados en sangre; lo que hizo entonces, fue buscar bajo el asiento del conductor, ya que ahí, solían los policías guardar las armas largas, y tras agarrar el subfusil MEMS M-52/60, que en ese lugar, había, volvió al Peugeot 504 que, de inmediato, arrancó.
   Ya lejos del lugar del ajusticiamiento, Salazar, en alusión a las ametralladoras Hafdasa, que acababan de utilizar, le dijo a su compañera:
   -Andan bien los fierros, ¿no?
   -Sí sí -respondió ella; después agregó: -Andan bárbaro.
  
¿Quién inició realmente la agresión?

   Casi todos los grupos guerrilleros argentinos de los 70, se crearon durante el último lustro de la década de 1960 (durante la dictadura autodenominada: “Revolución Argentina” -1966-1973-), mientras que el ejército argentino, se fundó en 1810 y la policía, en 1821; estas fechas dan cuenta de que los grupos guerrilleros aparecieron con posterioridad a los grupos armados del estado argentino (“protoestado argentino”, podría decirse también, en alusión al de 1810), y estos últimos, si bien justifican su accionar en una supuesta “defensa del pueblo” de los elementos de la sociedad, antisociales (o sea, quienes cometen delitos), en realidad, viven agrediendo a las personas por los más diversos motivos; muchísimos de ellos, nada tienen que ver con la comisión de delitos por parte de ellas, de ahí que si bien, pueden haber reivindicaciones del accionar del ejército argentino, poco o nada, controvertidas, por ejemplo, el accionar que realizó contra las autoridades coloniales, ésa sería una excepción que confirmaría la regla, y ésta última está constituida por ataques generalizados contra la población; respecto de la excepción mencionada, hay que decir algo muy importante: el ejército sanmartiniano no tuvo continuidad tras alejarse San Martín, del mismo; dicho ejército fue creado con fines independentistas, y una vez logrado el objetivo de derribar a las autoridades reino-sudopo-castellanas, dejó de existir, de ahí que si la reivindicación al mencionado ejército, fuera válida (y para mí, lo es), de ningún modo podría, tal reivindicación, hacerse extensiva a los ejércitos que vinieron después. 
   San Martín, el artífice principal de la independencia argentina y americana, no sólo por los resultados directos de su accionar militar, sino también, por haber sido su exitosa gesta independentista, fuente principal de inspiración de muchas otras poblaciones americanas que buscaban independizarse del Reino Sudopa de Castilla (de ahí que varios países americanos tengan banderas celestes y blancas, como la de Argentina, dado que en ella se basaron sus habitantes para crear las suyas, ya que sus poblaciones pretendían lograr lo mismo que San Martín y su ejército, habían logrado), decidió irse del país cuando se iniciaron luchas militares internas por el poder, porque consideraba que no correspondía que el soldado de un país, derramara sangre de compatriotas, dado que su función, es la de defenderlos; dicha consideración no fue compartida por todos los integrantes de su ejército cuando se gestó la guerra civil post-independencia; eso los llevó a dividirse y a conformar dos grupos antagónicos e inconciliables que tomaron los nombres de: “unitarios” y “federales”.
   El derramamiento de sangre entre argentinos otrora pertenecientes al ejército sanmartiniano,
 demuestra que dicho ejército, tuvo un final, por consiguiente, por más que en décadas y siglos posteriores, muchos militares argentinos hayan dicho pertenecer al ejército sanmartiniano, los hechos desmienten que el mismo haya existido mucho tiempo, tras concretarse la independencia.
   En definitiva: los grupos represores del estado (Fuerzas Armadas y policiales), que fueron creados para defender los privilegios de una minoría, lo cual, implica atacar a la mayoría, existían desde mucho antes que los grupos guerrilleros de las décadas de 1960 y 1970.
   Aceptando la validez de los datos cronológicos recién expuestos, lo único que podría fundamentarse para que existiera alguna posibilidad, de desmentir la aseveración de que la violencia extrema de las décadas de 1960 y 1970, fue iniciada por las autoridades del estado, y no así, por la izquierda armada, sería la demostración de la inexistencia del tiempo.

Más niebla ajusticiadora

   Mientras transitaban a bordo del Peugeot 504 por la calle Ameghino de la ciudad bonaerense de Bernal, a más de una decena de cuadras de distancia del hecho de sangre, por ambos combatientes, recién perpetrado, María Clara, empuñando el subfusil MEMS M-52/60, que acababa de sustraer del patrullero, le dijo a su compañero:
   -Sala’, ésta, yo no la usé nunca; ¿vos?
   -No, yo tampoco.
   Tras unos pocos segundos, viendo que en la esquina de la ya referida calle Ameghino con Sargento Cabral, había otro Falcon policial estacionado sobre la mano derecha (sus represores, seguramente, así como en el caso anterior, habían parado para comer pizza y tomar cerveza, que, como también debe haberse dado en el caso de los policías anteriores, no pagaron), Salazar, dijo:
   -¿La querí estrenar?
   -Dale -dijo María Clara, y como del subfusil MEMS M-52/60, los combatientes poseían sólo uno, la joven le dijo a su compañero: -Lo uso primero yo, y después te lo paso a vos.
    Salazar, que era un caballero, dijo:
   -Por supuesto María… primero las damas.
   Tras el vehículo en que iban, frenar casi al lado del patrullero, la guerrillera apuntó su arma contra los policías que en el interior del Falcon, estaban, y desató una ráfaga constituida por una decena de disparos; seguidamente le pasó a su compañero el arma que él, nuevamente disparó contra los represores estatales, tras ponerse de pie y sacar el tren superior de su cuerpo del auto, a través del techo corredizo que había vuelto a abrir.
   El total de balas que impactaron en los policías, fue de 24.
   En esta ocasión, María Clara no bajó del vehículo para buscar ninguna de las armas policiales; ¿qué sentido habría tenido?, ¡si ya tenían más armas que las que en varias vidas, podrían llegar a utilizar!

   Ya lejos del lugar del hecho, ambos jóvenes comentaron que el subfusil MEMS, que los dos, así como había ocurrido con el HAFDASA, acababan de usar por vez primera, también andaba bárbaro.

Epílogo

   Los detractores de las ficciones violentas, fundamentan en parte su oposición a ellas, en que la violencia sufrida por las personas en la vida real, necesariamente implica consecuencias (muchas veces, gravísimas) para sus entornos (familias, amigos, etcétera), y esto no suele ser mostrado en la ficción, lo cual, llevaría a que sus consumidores erróneamente sintieran que la perpetración de daño y muerte, es mucho menos grave que lo que realmente es, cosa que podría aumentar las posibilidades de que incurrieran en actos violentos, pero esa lógica no resiste mucho análisis, ya que la violencia social, para mí, está CLARÍSIMO que EN NINGUNA MEDIDA, se inicia ni aumenta, por la violencia representada en las artes; la prueba concluyente de esto, es que: películas violentas (de ya sabemos qué país), son vistas masivamente por gente de todo el mundo, y en los distintos países, hay distintos grados de violencia social, porque sus situaciones sociales son distintas, pero si la lógica en cuestión, fuera válida, y los artistas tuviéramos que dar cuenta del contexto de las personas receptoras de la violencia, de las historias que creamos, no lo podríamos hacer más que en una medida ínfima, porque LAS CONSECUENCIAS DE  TODAS LAS ACCIONES (buenas y malas) SON INFINITAS, y si lo hiciéramos, deberíamos también, en historias como la recién presentada, mostrar lo ocurrido previamente en las vidas de los personajes receptores de violencia; en el caso de la historia recién presentada, eso implicaría para mí, tener que hablar de detenciones arbitrarias, pedidos de coimas, amenazas, extorsiones, golpizas a personas esposadas, agresiones sexuales, imposición de picana eléctrica, simulacros de fusilamiento y fusilamientos no simulados, ya que esas cosas eran moneda corriente en las vidas de los policías que aparecieron en el cuento, y dicho impiadoso accionar, no fue por mí, de ningún modo, imaginado, ya que el mismo fue por mi persona, trasladado desde lo fáctico hasta lo ficticio, dado que la violación de derechos humanos, es algo en lo que las fuerzas represoras del estado, incurren diariamente, y cabe destacar que el país y el periodo histórico en el que las autoridades realizan cosas así, ES TODO PAÍS Y TODO PERIODO HISTÓRICO; como prueba de esto, digo lo siguiente: en los últimos años, la picana eléctrica, en muchos países (incluyendo éste) se ha legitimado por segunda vez (la primera fue cuando se implementó la llamada: “Terapia electro-convulsiva”, en psiquiatría); ahora se aplica también a través de la “pistola Taser”, y actualmente (año 2026), está en uso en… ¡MÁS DE 100 PAÍSES!, incluyendo a muchos cuyos gobiernos son democrático-representativos y cuyos líderes, de modo totalmente hipócrita, se autoproclaman: “defensores de los derechos humanos”.
   Lo recién mencionado, da cuenta de que la situación de los derechos humanos, de ningún modo está mejorando. En todo el mundo está EMPEORANDO, por eso es que, me van a tener que disculpar por no considerar las consecuencias terribles, para el entorno familiar, que necesariamente existen, cuando alguien perteneciente a las fuerzas represoras del estado, es muerto, porque me reconozco como alguien total y absolutamente incapaz de tenerle a un torturador, simpatía alguna, y en esta mentira TOTAL Y ABSOLUTA, que es el “estado de derecho” (también lo son la "libertad" y la "democracia"), no hay miembro de las fuerzas policiales, que no pueda con todo fundamento, ser considerado tal.                  


Posdata: Le dedico el cuento a todos los artistas argentinos que han incursionado en el subgénero argento-setentista, sin JAMÁS haberse atrevido a enfocarse en la lucha armada (que hasta ahora, son casi todos); esa negativa total, a poner armas en manos de militantes revolucionarios, constituye un soslayamiento de algo insoslayable, funcional a los intereses de la derecha, porque son sus integrantes quienes mayormente terminan hablando abiertamente de la guerrilla de los 70, y, por supuesto, lo hacen desde su perspectiva.
   Yo no soy valiente, pero como me he animado a hacer, lo que tantos artistas argentinos, no, lo parezco, y es lógico, porque… en medio de miles de tremendos cagones, el menos cagón, parece valiente.

lunes, 26 de enero de 2026

Matá, Loba… ¡MATÁ! (cuento) - Martín Rabezzana

Este cuento es la continuación de: “Daniela… mi loba insurrecta querida...” Es el último de mi nuevo libro (¡que es el número 25!) llamado: Balas que buscan cuerpos // Cuerpos que buscan balas. Les dejo el enlace para el mismo: https://drive.google.com/file/d/1tVQpz8zLInTSt-m7bYb1zTFwEbvO9Xtw/view?usp=sharing

-Palabras: 3.913-

Operaciones de hostigamiento

   Mediados de 1975.
   Garrido 300; San Isidro; provincia de Buenos Aires. 20:31 horas.
   La camioneta Rastrojera chocó contra una de las vidrieras de la concesionaria de autos; una vez, la misma rota, tres muy jóvenes milicianos (dos chicos y una chica), bajaron de la caja del vehículo en que estaban (el que conducía, permaneció al volante) y rápidamente dispusieron bajo seis rodados, artefactos explosivos; acto seguido, volvieron al Rastrojero, que, de inmediato, arrancó.
   En la misma área, había otros tres pelotones de milicianos montoneros, haciendo cosas parecidas (roturas de vidrieras y lanzamientos de bombas incendiarias) contra locales de empresas imperialistas.
  Allá por 1975, este tipo de actos, se daban literalmente por decenas, varias veces por semana, en todas las grandes ciudades del centro y norte del país (el sur, quedó bastante al margen de todo esto; paradójicamente, “La masacre de Trelew”, que fueron asesinatos de guerrilleros perpetrados por los militares durante la dictadura de Lanusse, resultó fundamental para el crecimiento exponencial de las agrupaciones guerrilleras, ya que muchísima gente, a partir de ese hecho ocurrido en el sur del país, en el año 1972, empezó a ver a los guerrilleros, como héroes).

Emboscadas de aniquilamiento

   No muy lejos del área en que las operaciones de hostigamiento, se sucedían, en Chiclana al 300, de la vecina ciudad de Béccar, poco antes de que llegara a su domicilio, a un directivo de la empresa Esso, que transitaba en un Ford Fairlane, y era acusado, además de ser explotador laboral, de financiar a grupos parapoliciales para que se ocuparan de sus empleados “problemáticos”, se le acercó un Peugeot 504 desde el cual, un montonero, con una pistola ametralladora FMK-3, desde el asiento delantero del acompañante, le disparó  a él y a su chofer, que también era custodio suyo; con ambos ya malheridos, el Peugeot se le cruzó al Fairlane, obligándolo a frenar;
una vez ambos autos, detenidos, el guerrillero que ya había disparado y el que iba en el asiento trasero (que también tenía una FMK-3), del mismo descendieron y contra los ocupantes del Fairlane, desataron una tremenda lluvia de balas; unos 50 metros atrás, segundos antes, tres combatientes montoneros a bordo de un Ford Taunus, lo mismo habían hecho con los dos ocupantes de un Torino, que eran custodios del empresario yanqui.
   El balance de estas emboscadas fue para los montoneros, totalmente positivo, ya que fueron ajusticiados, tanto el empresario yanqui como sus tres custodios, y ninguna baja hubo entre los combatientes.

Análisis de los hechos

   Todo esto, es sin dudas, terrible, pero… ¿no es terrible, que los empleados sean explotados, no sólo a través de remuneraciones miserables, sino además, al ser obligados a trabajar largas jornadas en condiciones insalubres? ¿No es terrible que, cuando los mismos se organizan para reclamar derechos, sean no sólo encarcelados, sino además, secuestrados y torturados por grupos parapoliciales y paramilitares, financiados por los mismos directivos de las empresas en que trabajan? POR SUPUESTO QUE SÍ, y todo esto fue moneda corriente en la Argentina de los años 1960 y 1970 (y de antes, también); la diferencia en estas décadas respecto a las anteriores, reside en que la resistencia a los explotadores capitalistas, ya no estaba constituida solamente por huelgas y sabotajes, sino también, por grupos armados que contraatacaban a los empresarios explotadores y a los grupos represores del estado, y el estado siempre favorece los intereses del poder económico concentrado, ya que fueron justamente los que se apropiaron de la tierra y de los medios de producción, quienes lo crearon, para defender sus vidas y sus privilegios.
   Volviendo a la cuestión de lo terrible de todo esto, digo lo siguiente: es terrible que un grupo guerrillero se conforme, pero más terrible es, cuando la agresión es unilateral, y esto es lo que ocurre en la mayoría de los tiempos históricos; en los 60 y 70 del siglo 20, se empezó a responder a la violencia extrema de las corporaciones económicas que, como ya manifesté, tienen por defensores a las fuerzas represoras del estado, y fue por eso que, según mi criterio, empezó una etapa menos terrible (por ser menos injusta) que la anterior.
   Los grupos guerrilleros llegaron para terminar con la unilateralidad de la violencia que las grandes corporaciones, a través del estado, contra los trabajadores, permanentemente perpetran, y lo que ocurrió entonces, fue MARAVILLOSO; ¡LOS GRANDES EMPRESARIOS EMPEZARON A TENERLE MIEDO A SUS EMPLEADOS, POR SABER QUE LA IMPUNIDAD, SE LES HABÍA TERMINADO!... Cuando eran secuestrados, sus empresas se veían obligadas a acceder a las exigencias de sus captores, y entre las mismas estaban, la de que aumentaran sueldos, mejoraran las condiciones laborales de sus empleados y la de que donaran ropa, alimentos y materiales de construcción, a gente de bajos recursos, ya que eso que llamaron: “Redistribución forzada de la riqueza”, solía exigirse como parte del pago de los rescates de los empresarios retenidos. 
   En aquellos tiempos, se empezaron a invertir los roles; se empezó a devolverle a los capitalistas, un poco del sufrimiento, que a otros, ellos están en la vida, para infligir a todo aquel a quien puedan; sabiendo todo esto, pese a lo terrible del periodo, no creo exagerar al definirlo como: “maravilloso”.

Jefatura injustificable

   Los jefes montoneros, demostrando ser jerarcas tan repudiables como aquellos a los que combatían, no enviaban a los milicianos a realizar operaciones de “hostigamiento”, como ser, romper vidrieras de empresas imperialistas, arrojar bombas molotov, incendiar autos o poner explosivos menores, custodiados por combatientes; solían mandarlos solos, y en muchos casos, quienes realizaban estas tareas, eran pibes de 15 años; no obstante, a veces sí eran custodiados por combatientes durante dichos hostigamientos, y cuando esto se daba, era porque los guerrilleros se ofrecían a custodiarlos por iniciativa propia, ya que, como fue dicho, la cúpula montonera, en ningún momento se preocupaba por la seguridad de los militantes de superficie de su propia agrupación. 
   El objetivo (inconfesado) de los jefes montoneros, de muchas de las tareas de hostigamiento que a los milicianos, les asignaban, era el de distraer la atención de las autoridades, de hechos más graves que en otras partes de la misma área, estaba previsto realizar; en los casos mencionados, la rotura de vidrios, el lanzamiento de bombas incendiarias y la puesta de explosivos en la concesionaria de autos, previos al ajusticiamiento del empresario de Esso y de sus custodios, tuvo por objetivo que la policía y los milicos, fueran tras quienes, esos hechos, perpetraron, y se demoraran así, en llegar al lugar en el que los guerrilleros realizarían las emboscadas de aniquilamiento; es decir, si iban a caer militantes, la cúpula montonera prefería que no fueran los más “importantes”, o sea, los guerrilleros; era preferible que en el secuestro, tortura, violación y posible asesinato y desaparición, cayeran adolescentes militantes de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), poseedores de poca o nula, instrucción militar, ¡que total, son los menos útiles para la causa de la liberación nacional!, y si se trataba de militantes de los “frentes de masa”, que no sólo no eran guerrilleros, sino tampoco, milicianos, por lo cual, no participaban de ninguna de las acciones ya referidas, ¡mejor todavía!, porque esos militantes desarmados de “La tendencia revolucionaria del peronismo” (que fueron la inmensa mayoría), que realizaban acciones solidarias que no eran violentas, como ser: prestar toda clase de ayuda a las personas residentes de los barrios más carenciados (trabajo en comedores, apoyo escolar, asistencia médica, y más cosas), para los capos de Montoneros, eran básicamente, “cuatros de copas”, de ahí que cuando apareció la Triple A, los dejaran desprotegidos, pese a sus reiterados pedidos de envío de combatientes a sus Unidades Básicas, para protegerlos.
   Por cosas así, y por muchas más, los integrantes de la cúpula montonera han sido repudiados, merecida y casi unánimemente, por los miembros de su propia organización.

Tormentosos años

   A los milicianos, cuya preparación en el manejo de armas, era muy elemental, sus superiores les daban armamento de poca potencia, como por ejemplo: revólveres calibre 22, de marcas que ellos mismos no usaban, por considerarlas de ínfima calidad, como la Doberman, ya que las de mayor potencia y mejor calidad, las reservaban para los combatientes, y cuando los milicianos se veían en la necesidad de usarlas al llegar la policía o los militares, muy rara vez, lo hacían exitosamente; por saber esto es que Daniela decidió acompañar a los milicianos en acciones cuya validez, necesidad y utilidad, NO CREÍA EN ABSOLUTO (como no creía tampoco en Montoneros, ya que venía del anarquismo; en su Uruguay natal, había pertenecido a la ROE -Resistencia Obrero-Estudiantil- y a su facción armada: la OPR-33 -Organización Popular Revolucionaria 33 Orientales-; organizaciones derivadas de la FAU -Federación Anarquista Uruguaya-), pero fue que… en esos tiempos, era MATAR O MORIR, y fue así, que al verse perseguida en Uruguay, se exilió en Argentina en donde la persecución a los uruguayos acá exiliados, continuó, de ahí que decidiera incorporarse a una agrupación armada que fue Montoneros.
   En aquellos tiempos se había desatado una tormenta en la cual, quien había participado de actividades políticas de izquierda, anarquistas, o en actividades de ayuda social, era susceptible de ser marcado por los agentes del estado y puesto en una lista de “subversivos”, y eso equivalía a perder, en la consideración de las autoridades, el derecho a existir, de ahí que los militantes que no fueran de derecha y se quedaran quietos, inermes, fueran presas casi seguras de los represores estatales que sometían a sus víctimas a terribles tormentos; ese terror, empujó a muchos militantes desarmados, a armarse, en un intento de sobrevivir o, al menos, de caer peleando, cosa que dije ya, cualquier cantidad de veces y que deberé seguir repitiendo, ya que la historiografía, rara vez menciona esto como factor causal principal, del ingreso a agrupaciones armadas, de personas que durante años, participaron de acciones sociales y políticas, sin recurrir a las armas, y es un factor causal que, lejos de haber sido raro, ha sido habitual.

Cuidadores

   Los combatientes montoneros: Lalo y Daniela, desde la distancia, controlaban que los milicianos pudieran salir de la escena, sin problemas, y… ¿qué problema podría sobrevenir? La llegada de la policía o de los militares; estos últimos, como ya dije en alguna oportunidad, ya en ese año ‘75, estaban habilitados para realizar operativos de tipo policial.
   Lalo daba vueltas por el área en un FIAT 128; Daniela había llegado al lugar, en un Renault 4, conducido por un tal Martín Rabezzana.

Tras la operación de hostigamiento ocurrida en Garrido al 300, San Isidro

   Los milicianos ya referidos al comienzo de este texto, tras romper con el vehículo en el que habían llegado, una de las
vidrieras de una concesionaria y disponer “caños” bajo rodados expuestos para la venta, en el interior de la misma (eran dos varones y una chica), como ya fue expresado, subieron a la caja del Rastrojero que otro miliciano, manejaba, pero al llegar a la esquina con la calle 9 de Julio, un patrullero se les cruzó, y no pudiendo frenar a tiempo, con el mismo, chocaron; el choque fue menor, de ahí que nadie saliera herido, pero fue suficiente para que los policías pudieran reducir a los cuatro jóvenes.
   Los milicianos fueron apuntados con armas por los uniformados y les fue ordenado arrojarse al piso, cosa que los cuatro, hicieron; instantes después, detonaron los explosivos que venían de poner en la concesionaria; esto generó una distracción en los policías que fue aprovechada por la integrante femenina del pelotón; la chica, que se llamaba Elina, velozmente se levantó y corrió hacia la esquina opuesta; una vez en la calle Belgrano, dobló a la derecha y tras correr unos veinte metros, fue interceptada por un policía de civil de unos
35 años, de cabellera engominada y peinada a lo Gardel.
   El tipo, ni bien la agarró, se puso detrás de su persona, le apretó fuertemente la cintura con su mano izquierda, y su boca, con la derecha; rápidamente, la llevó al interior de un negocio de ropa, cuyos clientes y empleados, se habían ido corriendo del lugar, al iniciarse las tareas de hostigamiento milicianas, que no sólo en la calle Garrido, se habían dado, sino también, en Belgrano, ya que otro pelotón miliciano, por esa calle, había pasado.
   Una vez dentro del negocio, el policía, tras mirar a su alrededor y constatar que no había nadie, llevó a la joven hasta una habitación lateral, fuera de la vista desde el exterior; una vez ahí, soltó el agarre que de ella, hacía con su mano izquierda, de su cintura, y también el que hacía con su mano derecha, de su boca; a Elina, de quince años, agarrándola de un brazo, la hizo dar vuelta, para verla de frente; mientras la miraba, le dijo:
   -¡Uuuuhhh! ¡Qué buena qué estás, pendeja! ¡Y qué bueno que seas subversiva, porque eso me hace tu dueño! -y le pasó la lengua por una mejilla.
   Elina logró apartarse hacia atrás, y sacó el revólver calibre 22, que le habían dado; el represor, de inmediato se lo sacó de las manos y le dio un golpe en el rostro que la hizo caer; seguidamente, dejó el arma sobre un mueble y después, a Elina le pateó una pierna mientras la llamaba: “comunista de mierda”; acto seguido, agarrándola de los pelos, la arrastró hacia un sillón de tres cuerpos; ella gritaba y suplicaba que la dejara irse; el represor le dijo:
   -Callate putita, que no te va a servir de nada suplicar.
  Mientras tanto, el policía procedió a desabrocharse el pantalón, ya que violarla, él sentía que era parte del cumplimiento de su deber; a fin de cuentas, así como tantos de sus colegas… ¡para eso se había hecho policía! Para poder violar impunemente, y la impunidad, no sería sólo legal, según su criterio, también sería moral, ya que el estado le había inculcado la idea de que todo lo que hacía, lo hacía por el “pueblo”, por la “civilización occidental y cristiana”, y por otras entelequias tan absurdas, repudiables e injustificables, como esas, y el infligimiento de picana eléctrica, que se le había permitido realizar, era otra forma de violar, y a esa forma de violación, que habitualmente perpetraba, tenía también pensado, someter a Elina, una vez que la hubiera llevado a la comisaría.
   La joven, llorando y sollozando, cerró los ojos en un intento de evadir la situación terrible en curso que asumía, no haría más que agravarse, pero fue que ni dos segundos pasaron desde que los cerrara, que escuchó un disparo; entonces, volvió a abrirlos y casi en cámara lenta, vio al represor, caer al piso, tras ser impactado en la nuca, por una bala 9 milímetros de la pistola Star, de Daniela, que, fingiendo
ser una simple transeúnte, por los alrededores del teatro de operaciones de los milicianos, se paseaba, para intervenir en su defensa, en caso de ser necesario.
   Ya con el represor muerto, Daniela le extendió una mano a su compañera, y una vez que ella se levantó y la combatiente uruguaya la instó a salir, la joven miliciana se acercó al cuerpo del policía muerto y, con expresión furiosa, le dio dos buenas patadas.
      Lo que el policía planeaba hacer en contra de Elina, y que, a otras, había ya hecho, gracias a la acción de Daniela, nunca más, a nadie, haría.
   Por la velocidad y eficiencia del accionar ajusticiador de la guerrillera, el policía nunca llegó siquiera a saber qué le pasó.

Ya fuera del negocio de ropa || Tormenta de fuego

   Casi al mismo tiempo en que Elina era interceptada por el policía, se escucharon disparos en la esquina de Garrido y 9 de Julio, por lo que, tras salir del negocio junto a la miliciana, Daniela se acercó a la esquina de la calle Belgrano en que se encontraba, y Garrido, para mirar cautelosamente lo que pasaba en ese lugar, que era aquel en que estaba el Rastrojero en el que Elina, había llegado, y lo que había pasado era que el compañero montonero de la “loba” Daniela, apodado: Lalo, que era el otro combatiente que estaba ahí para cuidar a los pibes (si bien, desde mis 45 años, pueda decir que tanto él como Daniela, también eran pibes, ya que, con poco más de veinte
años, contaban), había bajado velozmente del FIAT 128 en que transitaba el área, y disparado con una escopeta Bataan 71 recortada, contra los dos policías que habían reducido a los jóvenes que componían el pelotón miliciano del cual, Elina era parte; a ambos les había dado muerte.
   Al ver los cuerpos de los uniformados en el piso, y a Lalo y a los milicianos, acercarse en dirección a ellas, Daniela se sintió un poco aliviada, y se dispuso a ir a su encuentro, pero rápidamente agarró a Elina de un brazo, llevándola a retroceder, porque advirtió que desde la calle Chacabuco, apareció otro patrullero que agarró por Garrido, cuyos ocupantes, claramente habían visto a los milicianos y en dirección a ellos, transitaban, entonces Daniela, cuya presencia no había sido advertida por los policías, cuando el patrullero
recién cruzaba hacia Garrido, apuntó su pistola contra los represores, y tres veces, disparó, hiriendo a ambos; seguidamente el auto chocó contra un árbol, y fue entonces que Lalo se acercó hasta el mencionado vehículo, y remató a sus ocupantes de un tiro de escopeta en la cabeza, a cada uno.
  Una vez pasada la tormenta de fuego, dos de los jóvenes se fueron en el FIAT 128 que manejaba Lalo, y Elina se fue con Daniela en el Rastrojero que uno de sus compañeros (que era el único mayor de edad del grupo de milicianos, y era poseedor de registro de conductor -cosa que conviene aclarar, porque no vaya a ser que alguien diga que estos jóvenes maravillosos, hacían algo ilegal), condujo.
   Mientras la camioneta se iba atravesando una cortina de niebla, que a la noche envolvía y que rápidamente empezaba a disiparse, estando apoyada parcialmente contra la puerta del acompañante, a los dos jóvenes milicianos situados a su izquierda, Daniela les dijo:
   -No sigan en esto, chicos; váyanse de acá mientras puedan;… ADÓNDE SEA, váyanse -y tras recostarse contra el asiento, evidenciando en su voz, una mezcla de resignación, tristeza y súplica, agregó: -Sálvense.
   Sus palabras fueron por los jóvenes, oídas, mas no así, escuchadas.

Previo a las operaciones montoneras

  A unas 20 cuadras de los lugares en los que las operaciones se realizarían, los montoneros sustraían los vehículos que habrían de usar en las mismas; el modus operandi era casi siempre el mismo: se esperaba a que un automovilista frenara ante un semáforo en rojo y se le exhibían armas; se trataba de apuntarlo lo menos posible o incluso, de no apuntarlo en absoluto; una vez que el conductor hubiera descendido, los individuos se identificaban como pertenecientes a Montoneros y le pedían perdón; seguidamente se retiraban.
   Alguno preguntará, qué pasaba si un conductor, oponía resistencia;… técnicamente, lo que podría haber pasado, es la apertura de fuego por parte de los guerrilleros, en su contra, y la subsiguiente muerte del automovilista, pero hete aquí, algo increíble y cierto: en el curso de robos de vehículos a civiles, los guerrilleros argentinos de los 70, JAMÁS MATARON NI HIRIERON A NINGÚN AUTOMOVILISTA, pese a que en dichos robos, incurrieron cientos y cientos de veces, durante el primer lustro de la década del 70.
  Cabe señalar que los policías y los militares, al realizar operativos de secuestros de personas, tenían área libre, proporcionada por las comisarías correspondientes a los lugares de los hechos; en tales casos, no sólo robaban los bienes de los secuestrados, sino que además, aprovechaban para robar vehículos de automovilistas que por el “área libre”, transitaban; todo esto ocurría ya desde antes de la dictadura, y, por supuesto, durante la misma, se magnificó; se sabe que la ESMA estaba llena de vehículos que los represores habían robado, para después, con papeles falsos hechos por los mismos secuestrados, que eran usados como esclavos, venderlos.

Análisis sobre la justificabilidad de los hechos

   Aun cuando ciertos hechos violentos realizados por guerrilleros, puedan ser por mí, justificados, por ejemplo, cuando eran contra torturadores, violadores y asesinos que, por pertenecer al estado, no eran por las autoridades, perseguidos, y que seguirían haciendo lo que hacían si no se les oponía violencia, hay otros hechos que no son en absoluto, justificables, y eran cotidianos, como el ya mencionado, robo a mano armada de vehículos, y el mismo, aun si no resulta en daño físico a sus ocupantes, necesariamente resulta en daño emocional, y eso es imposible para mí, de justificar, como también me parece injustificable el que los guerrilleros hayan matado a soldados que, por coerción estatal, estaban haciendo el servicio militar, durante sus irrupciones a unidades militares, con el fin de robar armamento; por cosas así (que entre los integrantes de las agrupaciones armadas, generaba constantemente disentimientos y deserciones), y por muchas otras que hicieron, es que digo que, en el uso de la violencia, a los guerrilleros se les fue la mano; de eso, no tengo ninguna duda, pero… ¿significa esto que la represión del estado en su contra (y en contra de cualquiera a quien los represores estatales decidieran ponerle el título de “subversivo”, fuera guerrillero o no), fue justificada, y sea algo por lo que a los terroristas del estado, haya que agradecerles? POR SUPUESTO QUE NO, ya que, así como ocurre con el delito común, los guerrilleros no salieron de la nada, sino de un contexto de injusticia social y represión sistematizada, perpetrada por el estado a través de las Fuerzas Armadas y de “seguridad”; fue la represión del estado, en sus múltiples expresiones, la que creó el medio ambiente propicio para que grupos de personas dispuestas a combatir a las autoridades, se conformaran, de ahí que agradecerle a los milicos y a la policía, por haber terminado con la “subversión”, equivalga a agradecerle a los bomberos por apagar un incendio que ellos mismos, generaron; ningún sentido tendría hacer cosa tal, además, si se considera que, por lo que los combatientes y milicianos, hacían, merecían una punición, la misma podría haber sido la que ya legalmente estaba previsto aplicarle a quienes cometen delitos, es decir, detención, juzgamiento y encarcelamiento, en lugar de una, constituida por secuestros, torturas, violaciones, asesinatos, desapariciones de cuerpos, robo de bienes a los secuestrados y a sus familiares, robo de bebés, e incluso, asesinatos de mascotas de las víctimas, que era algo que los Grupos de Tareas, hacían comúnmente, y todo esto no sólo se lo hicieron a quienes incurrían en delitos, sino también, a militantes políticos que no sólo no estaban a favor de la lucha armada, sino que incluso, estaban en contra de ella, a familiares de secuestrados, por reclamar por sus seres queridos y también a sus abogados; cabe destacar que cualquiera que tuviera relación con una persona señalada por las autoridades como “subversiva”, quedaba en la mira de los terroristas del estado, aunque no tuviera nada que ver con actividades guerrilleras, de ayuda social ni políticas, y era común, que también sufriera represión ilegal.
   Por todo lo dicho, insisto con que ningún sentido tendría, agradecerle a los terroristas del estado, por lo que hicieron, lo que sí considero sensato, es el agradecerle a los jóvenes insurrectos de los ‘70, por su insurrección, ya que nos mostraron que solamente cuando se le presenta oposición a aquello que se considera injusto, la vida merece ser vivida.